Silvia Castro Montero

Silvia Castro Montero

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Lunes 14 Julio, 2014

El asignar tareas rutinarias por solo el hecho de que así se ha hecho siempre, no se justifica pedagógicamente


La tarea: ¿Beneficio o perjuicio?

¿Cuál es el beneficio real que perciben los niños al realizar asignaciones escolares en el hogar, cuando parece que el grueso de las tareas establecidas por los docentes no fomentan el aprendizaje real, y en cambio sirven para frustrarlos, estresarlos y generarles una pérdida de interés en la materia?
En múltiples ocasiones he escuchado a padres de familia quejarse de que la multiplicidad de tareas afecta su relación familiar con los hijos, los obliga a tener que jugar el papel de supervisores y docentes, les exige adquirir recursos educativos de los que no disponen, y no dejan mucho tiempo para que los niños realicen otras actividades que son también significativas para su desarrollo integral, como tiempo para descansar, jugar, practicar deportes y desarrollar otras aficiones.
Tras de que sus hijos deben trasnocharse realizando proyectos, rara vez reciben realimentación valiosa y oportuna sobre su desempeño por parte de sus maestros. Claramente, los padres de familia y sus hijos no dejan de tener alguna razón en los argumentos que plantean.


Los educadores replicarían que la tarea ayuda a consolidar y clarificar lo que se aprende durante el día, jornada que de todas formas resulta insuficiente para ver toda la materia que deben aprender; les otorga a los chicos oportunidades para repasar conceptos y practicar destrezas, y les enseña la autodisciplina, la gestión del tiempo y hábitos para la investigación.
En lugar de estar dedicando tiempo a ver televisión y jugar videojuegos, pueden desarrollar excelentes hábitos de estudio y carácter. Además, involucra a los padres de familia en el proceso de enseñanza de los alumnos, lo que resulta trascendental, puesto que pueden mostrar conocimiento e interés por lo que aprenden sus hijos, al igual que colaborar con la consolidación de ese conocimiento en el quehacer cotidiano.
Desde luego, el aprendizaje de sus hijos no es obligación exclusiva de los docentes. No dejan de tener alguna razón también.
¿Cuál es el impacto que tiene la tarea sobre los resultados de aprendizaje en general? Es difícil de aseverar, en realidad, puesto que dependería de la cantidad y naturaleza del trabajo asignado. Los resultados de investigación no aportan evidencia contundente de que existan importantes beneficios de realizar tareas en la educación primaria. En la educación secundaria, las correlaciones son débiles y hasta cuestionables, según la sofisticación de las medidas estadísticas que se utilizan.
La tarea se asigna cuando es verdaderamente apropiado y útil hacerlo, cuando se solicita al estudiante, desde sus intereses y capacidades individuales, resolver problemas complejos, reflexionar, emitir juicios sustentados en argumentos y evidencias, y tomar decisiones, no para limitarlo a seguir instrucciones.
El asignar tareas rutinarias por solo el hecho de que así se ha hecho siempre, no se justifica pedagógicamente.

Silvia Castro

Rectora de ULACIT