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Viernes 15 Julio, 2011

La sociedad que construimos

La sociedad costarricense de las épocas liberales, que en la actualidad se traduce en sociedades de la economía, las tecnologías, la producción y el valor… efectivamente marcadas por los procesos de globalización que se han venido impulsando fuertemente a lo largo de la historia con “etiquetas diferentes”, ha generado que la de hoy sea una sociedad marcada ante los entes de poder, como estructuras donde el dinero debe ser la base. Dejando a las seres humanos en un segundo plano, solamente como “máquinas” de producción para la generación de mercancías.
Este fenómeno sociopolítico y socioeconómico ha provocado la reestructuración del sistema de clases sociales dentro de la sociedad costarricense, lo cual se ha visto fuertemente marcado y evidenciado por el aumento de las brechas culturales, económicas, lo que se refleja vivencialmente en el costo de vida, el acceso a servicios como la educación, la salud, la vivienda y el ocio, entre otros, los cuales ya dejan de ser accesibles y sostenibles para la mayoría de la población del país.
El fuerte impulso del sector de empresarios políticos y políticos empresarios que han creado políticas dirigidas a la privatización de estos servicios no sopesan el crecimiento de estas brechas. Así, crece la desigualdad aún más, con menores posibilidades de acceso a los servicios para la mayoría de la población.
¿Cómo entender el fenómeno de las brechas sociales y la desigualdad en Costa Rica desde una perspectiva cotidiana y simple?
Si como ciudadanos y ciudadanas nos tomáramos el tiempo para realizar el ejercicio de analizar y pensar por medio de nuestro diario vivir las cosas que están a nuestro alrededor, podríamos efectivamente determinar que en un espacio geográfico específico y limitado existen claramente sectores elitistas a nivel de clase, como también existen otros sectores en vulnerabilidad y riesgo social.
Siempre en esta misma línea podemos también ver que la desigualdad como síntoma de las brechas sociales se da por medio de los centros de comercialización, los cuales se proyectan a una sociedad de mercado y consumo específico y a sus alrededores en la mayoría de los casos, se concentran poblaciones con altos índices de pobreza, exclusión y problemas sociales.
Es decir, esto marca un reflejo de la sociedad que estamos construyendo y que se ha venido forjando en los últimos años desde lo político vinculado con lo económico.
Costa Rica es un país que desde lo político debería direccionar acciones políticas dirigidas a trabajar temas como la reforma fiscal, la concentración y distribución de la riqueza, el acceso real a los servicios del Estado, el tema del cálculo salarial para los trabajadores y trabajadoras de los sectores público y privado, entre otros. Esto ayudaría desde una perspectiva integral socioeconómica a llevar a este país a mejores niveles de desarrollo.
Es inadmisible e intolerable que dejemos que nuestra sociedad se convierta en un globo abstracto donde solo existe espacio para los ricos y para los pobres, y estos últimos solo porque son necesarios para la reproducción de un sistema.
Es necesario y urgente ponerle un alto a la desigualdad, que es reflejo de las brechas que constantemente vive la sociedad costarricense.
Es necesaria la construcción de una sociedad más incluyente, más equilibrada, más sostenible y más humana que facilite las herramientas y las condiciones para el desarrollo social, económico y cultural de quienes la habitan.

Deiby Porras Arias
Sociólogo