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Lunes 6 Mayo, 2013

Algunos países se tomaron la energía solar muy en serio dejando de lado la idea romántica o esotérica del sol y transformando sus paradigmas sobre producción de energía


La sensualidad de la energía solar

El tema de la energía solar se ha convertido en un objeto de discusión con un atractivo muy peculiar —sexy, como bien dice Bernhardt Johst de la CICR— en relación con otras maneras de producir energía: la geotermia se encuentra relegada, la fisión nuclear está casi prohibida, el hidrógeno tiene problemas monumentales para sustituir al petróleo, el gas natural será cada vez más caro y el carbón es altamente contaminante.
Existen muchas otras fuentes de energía, por supuesto, pero la energía solar goza de la mejor opinión en el inconsciente colectivo. Tristemente, esa sensualidad no seduce lo suficiente como para establecer un cortejo formal.
En la década de los 70, a partir de la crisis del petróleo que sufrieron los EE.UU., comenzaron a plantearse otras posibilidades para satisfacer la demanda energética de los sectores del país. Como resultado se estudiaron varios métodos de conversión de energía solar algunos que hoy en día todavía pueden verse en el desierto de Mohave, Nuevo México.
Una vez resuelta la escasez de petróleo, la energía solar pasó a un segundo plano durante muchos años. Hoy en día, obligados por el cambio climático y el aumento en la demanda de energía a nivel mundial, algunos países han recuperado a la energía solar como parte de su abanico energético con enormes resultados positivos.
Según se dice, las razones por las que la energía solar no ha podido desarrollarse comercialmente a nivel global son mercados inmaduros, altos costos, baja eficiencia y por supuesto, que en la noche no hay sol.
Nótese que, en cambio, dependemos energéticamente de una industria que consiste en extraer desde el subsuelo una sustancia trifásica (sólida, líquida y gaseosa) a alta presión, tóxica, altamente flamable y difícil de manejar.
A veces debe barrenarse el fondo marino con 3 km de mar por encima para poder obtenerse. Por si fuera poco, esta sustancia debe separarse en columnas de destilación para obtener productos finales de mayor utilidad.
Se han fabricado buques, vagones de trenes y camiones exclusivamente para su transporte. Los oleoductos cruzan países enteros para su distribución. Refinerías, plataformas petroleras, puertos y las cotidianas bombas en nuestras calles son parte de la inmensa estructura industrial alrededor del petróleo.
El petróleo, de sexy, no tiene nada y es junto con el carbón y el gas natural, la base mundial de la energía. La sensualidad junto con el atractivo estético es una buena herramienta para estimular el interés pero no basta para impulsar el desarrollo de un mercado a gran escala.
Hoy en día, algunos países se han tomado la energía solar muy en serio dejando de lado la idea romántica o esotérica del sol y transformando sus paradigmas sobre la producción de energía.
El arte de la seducción consiste en lograr un objetivo más allá de la seducción misma. Exactamente lo que la energía solar persigue.

Juan Cristóbal Torchia Núñez

Miembro de la ACESOLAR