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Sábado 19 Septiembre, 2009

La selección de fútbol nos recuerda cómo somos los ticos

Posiblemente a muchos no les gustará este artículo, sé y estoy consciente de que existen otras cualidades y características del tico que son positivas, pero hoy, por el tema que está en “la mesa” de todos los hogares costarricenses destacaré las características negativas.
La verdad sea dicha, al tico no le gusta esforzarse mucho, eso lo vemos en todos los seleccionados y es el reflejo del ser costarricense, desgraciadamente a mi modo de ver, esto lo aprendió en los últimos 50 años, y para bien o para mal lo convirtió en parte de su naturaleza.
Cuando el Estado no estimula al esfuerzo y regala las cosas, las personas se vuelven menos productivas, la social democracia que nació en este país en los 50 para bien o para mal, convirtió a los ticos en “pedigüeños”, en personas que esperan que el Estado les resuelva todos sus problemas.
El concepto del pobrecito en los ticos está metido por doquier, empieza en la casa “pobrecito es que tiene mucho que estudiar” “pobrecito es que la maestra le dejó una tarea muy difícil” “pobrecito está enfermo y no puede ir a trabajar”.
Porque ticos decididos con coraje y agallas como los que hicieron el ferrocarril al Pacífico, o el Teatro Nacional no los veo por ninguna parte, son muy pocos los que sobresalen, como las hermanas Poll o Franklin Chang por citar unos ejemplos.
El problema del tico es que no ha sufrido hambrunas, ni guerras, vive en un país “pura vida” con un clima y una topografía paradisiaca, tiene una tierra donde cualquier clase de semilla al lanzarla crece, lo rodean dos océanos y tiene cantidad de ríos y montañas.
El tico que tiene poder económico es demasiado conservador, no le gusta el riesgo, de ahí que vemos que son los extranjeros los que marcan la pauta en todo, ellos son los que han venido primero a construir centros comerciales, hoteles, edificios medianos y algunos desarrollos importantes en las costas.
Para bien o para mal, el tico es incumplido deja todo para última hora, nunca tiene prisa, es conformista por naturaleza, piensa en pequeño, su actitud mental no le permite crecer, ve la montaña y no el horizonte, piensa en colones y no en euros o dólares.
El futbolista no se escapa de todo esto, su mayor ambición es ir a jugar a un país en el extranjero, no piensa en ser el mejor futbolista del mundo, ya lo dijo alguien por allí, pareciera que a los ticos les gusta ser campeones de segunda división no de la primera, y esto es en todo lo que hacen.
El conformismo y la falta de una actitud ganadora siguen siendo las debilidades de los ticos. Esa entrega que tienen por ejemplo los mejicanos para bien o para mal, lamentablemente el tico la carece.

Carlos Vílchez Navamuel
Consultor de bienes raíces