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Lunes 24 Mayo, 2010

La seguridad es prioritaria, señores diputados

El señor Ministro de Seguridad Pública recién designado, don José María Tijerino, merece y necesita, más que nunca, el apoyo de todos los costarricenses, debemos respaldarlo y acuerparlo en sus planes para mejorar la seguridad en nuestro suelo. No podemos pretender que con los modestos recursos del Ministerio a su cargo pueda ganar la desigual batalla que lleva adelante contra una delincuencia nacional y foránea cada día más violenta, más organizada y no menos equipada que nuestros policías.
Debemos respetar a la policía, comprender que no ejerce sus labores en sus puestos de trabajo en las mejores condiciones salariales, de seguridad o higiene. Hemos visto como el Ministerio de Salud ha declarado inhabitables muchas de esas chabolas, mal llamadas delegaciones policiales. Hacen falta mejores herramientas de trabajo, como patrullas, motocicletas, armas y demás enseres necesarios para el buen desempeño de la fuerza policial. Por su lado, estos cuerpos del orden deben tener más autoridad, ejercerla y actuar con mayor contundencia contra delincuentes y bochincheros, claro está, sin caer en el autoritarismo.
Si se quiere sacar de las calles a toda esa escoria que daña sin misericordia a la gran mayoría de los habitantes honestos, la coordinación entre policía, Poder Judicial y Ministerio Público es prioritaria. Dichosamente don José María Tijerino tiene una vastísima experiencia y conoce los tres ángulos de este triangulo en el cual se fundamenta nuestra seguridad ciudadana. En cuanto a coordinación, no hay duda de que sabrá, con creces, como hacerlo.
Y si de recursos se trata, ahora que está en el tapete el tema de los jugosos aumentos, que también es asunto de todos; pidámosles a los honorables diputados que desistan de ese abultado aumento salarial, que desistan de esos, aproximadamente ¢100 millones mensuales y en su lugar los destinen para darles un aumento de sueldo a los policías; cualquier monto que surja de la división, para nuestros guardianes sería muy significativo; o en su defecto, démosle esa plata al mismo Ministerio de Seguridad Pública, suma que en un año sería como de ¢1.200 millones y en los cuatro de la presente administración, rondaría los ¢5.500 millones, para que esa cartera reconstruya, como ya se dijo, muchas de las delegaciones policiales que se están cayendo a lo largo y ancho del país, y así se les puedan dar a nuestros abnegados policías, mejores condiciones laborales; o para que en última instancia, se puedan poner en circulación algunas patrullas del montón que se encuentran varadas.
Si en este momento hablamos de prioridades en Costa Rica, la seguridad ciudadana está en primer lugar y así lo ha manifestado la nueva administración. Si hay dinero para estos aumentos desproporcionados a los salarios de los señores diputados y diputadas, debe haberlo para pagar y equipar mejor a la policía que es la garante, en buena medida, de nuestra seguridad y de la protección de nuestros bienes.
En vista de que la seguridad es prioritaria y también es un asunto de todos los costarricenses, los padres y las madres de la patria deben ser los primeros y primeras en darnos el ejemplo. Con la plata que perciben actualmente, podrán vivir decorosamente, tal y como lo hicieron sus antecesores. Además, cuando postularon su nombre al escrutinio del pueblo, sabían perfectamente como andaba la cosa en materia salarial.
Señores diputados, busquen alguna fórmula que regule desde fuera sus salarios y emolumentos de manera transparente y proporcionada, porque no es correcto que legislen en beneficio propio y de manera tan atropellada.

Johnny Sáurez Sandí