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Sábado, 17 de noviembre de 2018



EDITORIAL


La responsabilidad de un jerarca

| Jueves 03 marzo, 2011




Se deben generar camadas de profesionales dedicados a la política con gran sentido de responsabilidad, probidad y altruismo para ocupar futuros puestos públicos

La responsabilidad de un jerarca

Las palabras de la ex ministra de Obras Públicas y Transportes, Karla González, en su comparecencia anteayer ante la comisión investigadora de concesiones de la Asamblea Legislativa, deja al descubierto la realidad que enfrenta el país en lo que respecta a su clase política.
Parece bastante claro que desde que los partidos se abocaron con energía, ardor y ambición a la labor electorera, descuidaron la esencial tarea de formar buenos políticos, capaces de poner en alto la función pública cuando les llegare la oportunidad de hacerlo. Se fueron degradando el sentido de responsabilidad y el genuino deseo de servir a Costa Rica.
Esto ha llegado a tal punto que hoy quien ha sido máximo jerarca de una institución, con toda la responsabilidad que ello encierra, supone que puede eludirla con solo echar la culpa a sus subalternos, a empresas privadas e incluso a quienes le suceden en el puesto.
Doña Karla González señaló a la concesionaria de la vía a Caldera, a los ingenieros y hasta al actual Ministro de la Presidencia como responsables de lo que ella en realidad tenía a su cargo como máxima autoridad de Obras Públicas y Transportes que fue durante la administración Arias, sin contar con la experiencia que ya traía (o debería haber traído) de dos años anteriores como viceministra en esa cartera.
Padece mucho de esto el país. Se aceptan cargos en la cúpula del gobierno, pero no sabemos bien por cuáles razones, porque al abandonar esos cargos los jerarcas no son capaces ni siquiera de asumir y aceptar los errores que hayan cometido, ya sean estos de acción o de omisión.
En estas circunstancias ¿qué futuro le espera al país? ¿Cómo tener esperanza de que las cosas mejoren si, por otra parte, no se notan aires de verdadero cambio en el seno de los partidos políticos a fin de generar camadas de profesionales dedicados a la política con gran sentido de responsabilidad, probidad y altruismo para ocupar futuros puestos públicos? Puede haber excepciones, pero no son la regla.
Si con echar la culpa a los demás es suficiente, la calidad de los políticos estará casi siempre más a ras del suelo que elevada por encima de la mediocridad y la displicencia.
Costa Rica debe dar un salto cualitativo en su clase política como única forma de tener jerarcas al mando capaces de dirigir con acierto, capacidad de control y total responsabilidad sobre las decisiones y los funcionarios a su cargo.