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Sábado 22 Octubre, 2011

La reforma fiscal no es motor del desarrollo

La reforma fiscal va a traer más pobreza, desempleo especialmente con el IVA. Expertos en el campo económico siempre han señalado que en época de crisis no es conveniente aprobar nuevos impuestos. Es importante tener presente que el mundo, y por ende Costa Rica, no ha salido de la crisis económica mundial que se inicio en 2009. Producto de ella, bancos han colapsado, disminuyó el consumo de bienes y servicios, el turismo y se ha presentado una disminución, nunca vista en la actividad económica, con la consecuencia del despido de un gran número de trabajadores en todo el mundo y su consecuente efecto sobre el nivel de pobreza.
Es fundamental minimizar la reducción de empleos, dar mayores facilidades para el crédito, mejorar la calidad de los programas sociales para los más desprotegidos, una mayor coordinación entre la política fiscal y monetaria, y una mayor protección a los sectores estratégicos vulnerables.
Todo lo anterior no se puede lograr con una reforma fiscal regresiva especialmente con el IVA, que gravaría muchos servicios que actualmente no pagan el impuesto de ventas, afectando especialmente a quienes tienen menores ingresos y a la clase media, por ser un impuesto regresivo. No se ha dicho la verdad por parte del Gobierno y de algunos partidos políticos sobre las nefastas consecuencias del paquete fiscal. Nuestro país vive una ingobernabilidad y crisis de gran magnitud en la Caja Costarricense de Seguro Social, en el sector agrícola, serias dificultades en el sector educativo y un deterioro en la infraestructura vial. Todo eso aunado a otros problemas como el aumento de la pobreza, la desigualdad social y un aumento en la inseguridad ciudadana.
No se deben aumentar los impuestos si hay mal uso de los recursos públicos y un accionar poco eficiente y eficaz.
Hay ejecución de gastos excesivos y algunos innecesarios en el sector público, como viajes, alquiler de edificios y publicidad, entre otros. Se pretende aprobar un paquete tributario, sin que haya austeridad en el gasto y adecuada programación de actividades.
Hay falta de una adecuada vinculación entre los proyecto de largo y mediano plazo y los planes anuales operativos y operativos institucionales y su contenido económico en los presupuestos.
Si bien la reforma tributaria tiene algunos aspectos positivos, como el expandir el concepto de renta hacia las ganancias de capital y se aumenta la globalidad en el nivel del pago de impuesto de renta de empresarios y profesionales, incorporando a la base imponible todas las rentas empresariales y profesionales, y el disminuir el déficit fiscal, las consecuencias en el campo social y para la actividad económica de las empresas, profesionales y otras actividades van a ser muy serias con un incremento del desempleo, cierre de empresas y aumento de la pobreza y la desigualdad.
Lo que podría aprobarse son las reformas al impuesto sobre la renta, que sí es un impuesto progresivo, aplicando en forma adecuada para que se pague realmente “en función de los ingresos que generen”, es decir según su capacidad económica, para que los que más generan, paguen más.

Lic. Bernal Monge Pacheco
Consultor