Randall Madriz

Randall Madriz

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Lunes 29 Junio, 2015

La realidad de lo inevitable

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Es de admirar cuando un político, con independencia de su tendencia, rectifica y toma decisiones por el bien de su país.
El primer ministro griego, Alexis Tsipras, es de esa clase políticos de izquierda que durante su campaña hizo muchas promesas con tal de obtener los votos del electorado.

Siguiendo lo que parece una tendencia de los socialistas, Tsipras postergó durante los primeros meses de su administración la toma de decisiones poco populares y se enfrascó en una confrontación con los socios económicos de Grecia dentro del seno de la Unión Europea (UE).
Ese enfrentamiento ha mantenido en vilo a la UE, ya que los efectos de un eventual fracaso griego darían al traste con el pacto de estabilidad y crecimiento de la zona euro.
Finalmente, parece que la negociación entre Grecia y la UE está llegando a buen puerto, sin embargo, en un mundo en el que no hay almuerzo gratis, Tsipras deberá tomar decisiones impopulares.
Los compromisos que estaría tomando Grecia implican una combinación de dos elementos: reducción de gastos estatales y aumento de ingresos vía medidas tributarias.
Entre las medidas que se estarían poniendo en marcha, hay aumentos en las cuotas de la seguridad social, aumentos en el impuesto sobre la renta (por ejemplo, para las sociedades el impuesto será del 29% en lugar del actual 26%) y se estaría implementando un impuesto sobre los activos de lujo (casas, vehículos, aviones, botes, etc).
El Impuesto sobre el Valor Agregado también es un tema importante. En términos generales, Grecia tiene actualmente tres tarifas diferenciadas: 6% para medicinas y libros; 13% para los servicios públicos y 23% para el resto de bienes y servicios. La iniciativa respetaría la tarifa del 6% pero eliminaría la del 13%, elevando los servicios públicos al 23%.
Finalmente, el sistema de pensiones griego está al borde del colapso. En virtud de ello, se tomarán dolorosas medidas que significarán un aumento en la edad de retiro y una disminución en el monto de las pensiones.
En este mismo espacio llamábamos la atención de los lectores sobre la peligrosa similitud entre el discurso populista de Tsipras y las decisiones del actual gobierno de Costa Rica (“Syriza, Costa Rica y la barba blanca”, 2 de febrero de 2015).
Ahora bien, entre aquel momento y hoy, Tsipras tuvo que rectificar, lo cual nos parece lo mejor, teniendo en mente el bienestar de los griegos.
Por el contrario, en nuestro país aún no tomamos consciencia de la seriedad de nuestra situación. Lo anterior, quizás porque contrario al de Grecia, no tenemos socios económicos que nos presionen por nuestra situación fiscal.
Por otra parte, las calificadoras internacionales se han limitado a señalar perspectivas negativas en relación con nuestra situación.
Sin embargo, aún tenemos esa sensación de que no hemos tocado fondo.
Al contrario de lo que parece va a suceder en Grecia, no hemos tomado consciencia de la realidad de lo inevitable.

Randall Madriz
Abogado tributario
[email protected]