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Lunes 25 Julio, 2011

La prudencia es una mejor consejera (II)

Don Bruno Stagno continúa pensando que es una buena idea polemizar públicamente sobre la conducción de las relaciones con Nicaragua. Por el contrario, mi opinión sigue siendo que la prudencia, sobre todo en asuntos que están bajo conocimiento de la Corte Internacional de Justicia, será siempre una mejor consejera.
Los divertimentos de don Bruno sobre historia inglesa son juegos de los que no quiero participar, ni yo soy Neville Chamberlain, ni el canciller nicaragüense es Adolfo Hitler ni Isla Calero son los Sudetes, ni Centroamérica hoy es Europa hace 70 años. Don Bruno es relacionista internacional y yo ingeniero, a él le gustan las digresiones históricas y yo soy un espíritu práctico y sé que la historia comparada requiere análisis de escala, de temporalidad y de lógica que deben hacerse con la cabeza fría.
No obstante, en honor a la verdad y a los hechos, debo referirme a la insinuación que hace don Bruno en el sentido de que cuatro días después de una reunión de excancilleres y como resultado de su consejo, Costa Rica decidió presentar su caso ante la Corte de La Haya. Eso no es cierto. Con justicia, debo decir que el Gobierno de la República ya había tomado esa decisión y que el criterio de los exministros vino a ratificar su buen fundamento; sus opiniones aportaron mayor seguridad sobre la solidez del camino escogido. Es importante también anotar que el criterio de los honorables excancilleres que participaron en aquella cita fue unánime y no patrimonio personal de don Bruno. Además, la decisión de llevar el caso ante la CIJ no es consecuencia del consejo de nadie. Es resultado de la decisión histórica costarricense de confiar la resolución de todos sus diferendos internacionales a los mecanismos encargados de aplicar y salvaguardar el derecho internacional. Lo que sí decidió el Gobierno de la República, desde antes de la reunión con los excancilleres, fue la estrategia de cómo utilizar esos mecanismos para fortalecer la posición costarricense.
Don Edgar Ugalde Alvarez, nuestro agente ante la CIJ y viceministro de don Bruno, puede confirmar esto, porque justamente él, junto con dos magníficos abogados costarricenses, iniciaron la preparación de los documentos para presentar el caso ante la CIJ con anterioridad a la reunión de excancilleres. Don Bruno bien debe saber que preparar un caso ante la CIJ no es un trabajo que se hace de un día al otro, ni tampoco en cuatro días. Nuestro equipo, que es el mismo que trabajó en el caso sobre los derechos de navegación, hizo un esfuerzo extraordinario, como lo hicieron también tantos otros costarricenses, en las horas en que la honra patria había sido marchitada por el agresor.
Justo el día de la reunión en la que participó don Bruno, ya se le daban los últimos detalles a la aplicación costarricense.
Así que, aunque apreciamos los buenos consejos de don Bruno, lo cierto es que la decisión de ir a la Corte Internacional de Justicia tuvo el concurso de muchas personas, aunque la mayoría no se jacte de esa paternidad ni se la atribuya en forma exclusiva.

René Castro Salazar
Ministro de Relaciones Exteriores y Culto
República de Costa Rica