Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

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Miércoles 5 Octubre, 2016

Los electores deberían ver los partidos políticos que participan y con ellos el equipo de jugadores, más que al capitán del equipo

Pizarrón

La política como el fútbol

En esta etapa de la vida nacional podemos apreciar el escenario político como puede verse el del fútbol. En este como en aquel hay equipos de grandes ligas, o de primera división, y los hay de segunda y de tercera. Hay jugadores y políticos profesionales y los hay novatos o amateurs. Hay también jugadores y equipos de canchas pequeñas y de canchas grandes, de estadios y de gimnasios.

Los partidos políticos que aspiran a ganar la Presidencia de la República, que también llevan candidatos a diputado, son en este ejemplo, los de carácter nacional, por ese motivo, y son los que podemos ver en las grandes canchas o estadios, son los que juegan con los grandes públicos y aspiran a tener las grandes barras. Algunos solo tienen las “ultras”.
Están los estrictamente de carácter provincial, para elegir diputados, que son en este concepto de segunda división, son un espacio para los ciudadanos hacerse representar con alguno o varios diputados, sin aspirar a más que la labor propositiva u opositora que puedan hacer estos diputados.


La campaña electoral en todo sentido gira alrededor de los partidos con candidatos presidenciales, porque principalmente alrededor de ellos, los candidatos, se desarrolla toda la lucha electoral, más que la imagen de los partidos que representan. Así, la campaña electoral se juega, por decirlo de esta manera, en las grandes ligas, con los principales de cada equipo.
Los grandes partidos, los que han gobernado el país, poco hacen mención a esta trayectoria institucional, valorando los aciertos que han realizado. Los desaciertos se los exhiben sus opositores. Hacen más hincapié en los candidatos, al menos todavía esto pesa.
La lucha interna de los partidos políticos se da en pequeñas canchas, de papifútbol o hasta número 5, y algunos en canchas abiertas.
En el fondo, los electores deberían ver los partidos políticos que participan y con ellos el equipo de jugadores, más que al capitán del equipo, en el caso presidencial, aunque ello es muy importante.
La clasificación para el campeonato que se cierra el primer domingo de febrero de 2018 ya inició.
En los grandes partidos, entre ellos los que participaron en la campaña de 2014 y que vuelven a repetir en 2018, están tiradas las cartas.
En el Partido Liberación Nacional, que es el que más veces ha gobernado Costa Rica, nueve de 16 gobiernos desde 1953, se ha despejado el terreno con el retiro estratégico de Óscar Arias. Todo el pelotón de precandidatos que corría detrás de él, ahora han quedado igualados, como grupo, pero con ventaja interna de José María Figueres, que ya empezó a atraer algunos dirigentes y figuras importantes que apoyaban a Óscar Arias, lo cual no le asegura nada todavía. Le siguen el Dr. Enrique Rojas Franco, el Dr. Sigifredo Aiza, que pareciera más presionar por una diputación guanacasteca lanzando su precandidatura presidencial, el Ing. Clinton Cruickshank, en igual situación que Aiza pero por Limón, y el diputado Rolando González. La sorpresa la podría dar Antonio Álvarez Desanti, diputado y actual Presidente Legislativo, en Liberación Nacional al haber anunciado su posible precandidatura, después de haber dado apoyo a la candidatura de Óscar Arias, sin que eso signifique que el arismo lo apoye. En este pelotón la primera fila se constituirá entre José María Figueres y Antonio Álvarez.
En el caso de Clinton Cruickshank que se ha declarado “evangélico”, la verdad es que no me lo imagino encabezando la candidatura presidencial de Liberación Nacional. Ya tiene bastante ese partido con tener al secretario general como un conservador católico. Con ambos, como yunta, cuesta entender a Liberación Nacional como un partido socialdemócrata. En el hipotético caso de que Clinton ganara podríamos pensar que se establecería en el país un Estado Evangélico, emulando comparativamente con el Estado Islámico, con los pocos diputados evangélicos que puedan elegirse en 2018. Esto sería fatal para el país.
En la Unidad Social Cristiana ya pasado su Congreso Ideológico, el panorama se ha despejado. Rafael Ortiz, diputado, está en plena campaña. Rodolfo Piza, excandidato presidencial, de 2014, que esperaba terminar el Congreso para anunciar su postulación la está postergando y le está cogiendo tarde para ello. Miguel Carabaguíaz está como el tren, que trabaja solo por horas, de una estación a otra, en el caso de él, de un partido a otro a ver en cuál pega.
El Partido Acción Ciudadana, el del gobierno actual, ha recibido públicamente el banderazo del presidente Luis Guillermo Solís, quien anunció, según la Extra, que el Ministro de Trabajo, Carlos Alvarado, que es su aparente delfín, es decir la carta del Presidente, el que el Presidente impulsa como precandidato, y el ministro de Relaciones Exteriores, Manuel González, ya pueden en enero dejar los ministerios para luchar por la candidatura presidencial. A ellos se suma, según se dice la propia vicepresidenta Ana Elena Chacón, que se ha posesionado de manera importante en el PAC, y con su hija presidiendo la Juventud de este partido. Hay que considerar en esta tienda a los diputados Epsy Campbell y al propio Ottón Solís, fundador del PAC, a quien no le debe gustar ninguna de esas posibles candidaturas. Se había dicho también que aspiraría Juan Carlos Mendoza, el actual embajador en la ONU, pero con él, igual que con los ministros y la Vicepresidenta, hay que esperar a enero a ver si renuncia.
En el Frente Amplio los rumores son que hay un grupo de personas que impulsa a la candidatura presidencial a la diputada Patricia Mora, para con ella al frente dar una señal más fuerte de tipo político socialista o comunista a esa organización. Por su parte, la diputada Mora impulsa a José María Villalta, de nuevo como candidato presidencial, que tuvo muy buen resultado en la campaña de 2014, porque la misma diputada impulsa al primer lugar de diputados por San José al secretario general del FA, Rodolfo Ulloa, y en el Frente Amplio no aceptan la doble postulación. Otras personas impulsan la candidatura de Edgardo Araya, actual jefe de fracción, quien se desempeña bien y con buena imagen pública. El mismo Villalta ha señalado que esa es una buena candidatura, abriendo el escenario de que más le interesa luchar por volver a ser diputado, que ser candidato a Presidente. Y, tienen, un grupo interno que propicia la candidatura de la diputada Ligia Fallas, que cuenta con apoyos de izquierda externa al Frente Amplio.
Para el Frente Amplio no ha sido suficiente haber sacado nueve diputados. De hecho, el resultado de las elecciones municipales evidenció su poca proyección. Con ese resultado municipal apenas proyectan si acaso dos diputados en 2018.
El Movimiento Libertario tiene dos posibles candidatos: Los partidos cristianos de la Asamblea Legislativa van cada uno con su candidato. El Partido Accesibilidad sin Exclusión va aparentemente con el diputado López, de nuevo.
Fuera de la Asamblea Legislativa, el exministro, exdiputado y excandidato presidencial de Liberación Nacional en 2002, va con partido propio para luchar una curul parlamentaria.
Hay un nuevo grupo Liberal que pretende inscribirse a nivel nacional, para luchar por la Presidencia de la República y elegir diputados. Aquí, aún no han reventado los triquitraques de candidaturas.
Está el partido de Sergio Mena, Nueva Generación, al que hay que ponerle atención. Ya participó en la campaña nacional de 2014, donde se desempeñó muy bien. En las elecciones municipales y de alcaldes de 2016 tuvo un buen crecimiento. Él se ha venido moviendo organizativamente por todo el territorio nacional y ya anunció claramente su doble postulación, para la Presidencia y primer lugar por San José. De continuar como viene trabajando me parece que puede ser la sorpresa de los partidos emergentes, con posibilidad de convertirse en la tercera fuerza política.
Así, los equipos están calentando. A los jugadores principales, la prensa los está atendiendo. La cancha de juego aún está en las de calentamiento. Pocos están en canchas grandes.