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Martes 30 Marzo, 2010

La peligrosa doble moral tica

Damos gracias a Dios por este día, abrimos la puerta y salimos a nuestra realidad ecológica y de compromiso con el medio ambiente: las calles llenas de basura. Es que somos bien cochinos y en todos los niveles se practica una peligrosa doble moral, principalmente de los llamados ambientalistas.
Enfrentamos una miopía crítica sobre este tema que, por cierto, ha sido abandonado por la clase política, cuya filosofía cortoplacista nos tiene al borde del caos, independientemente de que los mayas dieran como plazo hasta diciembre de 2012 para que el problema encuentre como solución el final de la humanidad.
El tema cobró relevancia en los medios de prensa cuando se llevó a cabo la importante cita mundial en Copenhague, Dinamarca. Allí representantes de 170 países se reunieron en la capital danesa para revisar el Protocolo de Kioto sobre cambio climático y calentamiento global. Observadores y analistas critican el pulso de intereses en esa importante reunión.
Costa Rica debe dar el ejemplo en dirección hacia un verdadero desarrollo sostenible. El magistrado de la Sala Cuarta Fernando Castillo ha dicho: “Defender el ambiente es defender la vida, pero se requiere equilibrio con el desarrollo económico. Este país requiere todos los años crear 80. mil puestos de empleo y atraer inversión extranjera. De nada nos sirve tener mucha protección ambiental y ver cómo campea la miseria. Hay que buscar un equilibrio, pero son los actores políticos los que deben cumplirlo”.
Precisamente, existen casos de empresas, principalmente en la Zona Norte del país que hacen un gran esfuerzo por la defensa del ambiente y reciben un ataque inmisericorde de los ambientalistas, mientras en el Area Metropolitana decenas de comercios y empresas hacen todo lo contrario, o es que son ciegos para ver la basura y desechos que fluyen en nuestros ríos.
También está el tema de los depredadores de los bosques que por décadas han talado esa riqueza y no pasa nada. Pero esos ambientalistas sí hacen escándalo cuando una compañía se compromete a sembrar 137 árboles por cada uno cortado para desarrollar un proyecto minero en una región llena de potreros.
Pero somos optimistas de todos aquellos que sí están trabajando por el ambiente con responsabilidad. Ellos requieren nuestra ayuda y de manera muy fácil: ahorrando agua, energía eléctrica, reciclando, colocando la basura en su lugar, sembrando un árbol y dándole gracias a Dios todos los días por este bello jardín, pero asumiendo el compromiso ante El, de cuidar lo que con todo su amor nos ha dado.

Ronald Alvarez Carvajal
Periodista