Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 29 Septiembre, 2015

En tanto se siga tirando la bola caliente de uno a otro lado de la mesa y no se tome en serio el tema, el país seguirá envuelto en la paradoja fiscal


Reflexiones

La paradoja fiscal

El viernes 25 de setiembre, recién pasado, fui invitado por el Banco Nacional a impartir una charla a sus clientes corporativos en relación con el tema fiscal y sus expectativas y consecuencias en el acontecer económico del país.
Quisiera compartir con mis lectores algunas reflexiones sobre lo que he dado en llamar la paradoja fiscal, título de la charla de este pasado viernes.
En resumen, se trata de una paradoja donde el ajuste fiscal se parece al juego de la bola caliente que se va de mano en mano y nadie quiere quemarse o jugar con ella. Es mi criterio que el actual gobierno evita a toda costa enfrentar el desafío de proponerse un ajuste sustantivo del gasto y que las fracciones políticas hoy en la Asamblea Legislativa evitarán pagar el costo político de ser ellas quienes empujen nuevos impuestos para los costarricenses.
A consecuencia de ello, siendo urgente y necesario un ajuste fiscal, que permita un equilibrio sostenible entre gastos e ingresos del Gobierno y sobre todo, un escenario adecuado para favorecer el crecimiento y estabilidad económica de mediano y largo plazo, el país no cuenta con la madurez política de oposición ni con un gobierno comprometido seriamente con el equilibrio fiscal aspirado.
Así las cosas, la sociedad costarricense debe tener mucho cuidado con los vendedores de soluciones fáciles que se quedan a la orilla del rio esperando que sea otro quien se tire primero.
Es lamentable que unos y otros, Gobierno, sindicatos, empresarios y oposición política, se enfrenten de manera ciega y sin poner las bases del diálogo y la bandera de Costa Rica como común denominador.
No se trata de demostrar en las calles quién es más fuerte o crea mayor caos vial, se trata de entender que el país requiere un sano equilibrio entre su tipo de Estado y el financiamiento del mismo.
Más que un ministro, tenemos un Gobierno discapacitado en materia fiscal, errático, contradictorio y con una estrategia equivocada de cara a la ciudadanía. Sin embargo, hoy más que nunca se debe poner a Costa Rica primero, es hora de enfrentar en serio y con total compromiso el tema de una reforma fiscal necesaria.
Eso sí, comprometerse de ambos lados, ingresos y gastos, con el financiamiento sostenible y equilibrado del Estado y sus funciones. No se puede seguir justificando a un gran número de pasajeros gratis en el sistema fiscal y se hace necesario que contribuya un poco más aquel que más tiene y ha logrado ser exitoso.
Ciertamente eso requiere que no exista despilfarro y que se asegure que ni las transferencias, ni las pensiones, ni los salarios crecerán desproporcionadamente o en forma automática.
Ajustarse la faja y rendir cuentas, con mayores y mejores resultados, deberá ser un compromiso sustantivo si de verdad aspiramos a tener un nuevo pacto fiscal. En tanto se siga tirando la bola caliente de uno a otro lado de la mesa y no se tome en serio el tema, el país seguirá envuelto en la paradoja fiscal.

Leiner Vargas Alfaro

www.leinervargas.com