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La OCDE requiere evitar la doble tributación

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El tema del ingreso a la OCDE ha tomado auge en los últimos meses, por la posibilidad de que Costa Rica se integre ese organismo en el futuro, para lo cual ya se han realizado avances y se podría decir que estamos en ruta.
No obstante, el hecho de participar en el proceso de integración no garantiza de ninguna manera que esto se pueda lograr, al menos en el corto plazo, dado que los requisitos exigidos por ese organismo son ciertamente de primer mundo y Costa Rica cojea en muchos de ellos.
Dado que esa parece ser la meta del Gobierno, cada vez con más frecuencia se escucha que para entrar a la OCDE debemos atender con premura sus recomendaciones.
No es un secreto que el país está sufriendo una grave crisis fiscal, sobre lo cual ciertamente la OCDE ya nos ha llamado la atención y ha recomendado una reforma fiscal. Así, el Gobierno ha utilizado ese argumento para justificar el incremento de impuestos que ha propuesto, basados en que la OCDE señala que tenemos que atacar ese problema con celeridad.
Lo deseable es que si las recomendaciones de la OCDE son tan importantes, el Gobierno no debería referirse únicamente a las partes que le interesan y no mencionar nada en absoluto de las que no le convienen.
En este sentido, en 2013 se emitió un decreto (no una Ley, como correspondía) autorizando la aplicación de las metodologías de precios de transferencia y la concomitante obligación para casi 1.300 empresas nacionales de contar con un estudio de esa naturaleza, so pena de recibir sanciones de hasta ¢40 millones.
Habrá que recordar que cuando la OCDE emite las guías de precios de transferencia busca dos objetivos principales.
El primero es que las rentas de las empresas multinacionales paguen los impuestos que deben y en el lugar donde deben, tratando de eliminar las estrategias artificiosas basadas en manipulación interna de precios.
El segundo objetivo, de exactamente igual relevancia, es evitar la doble imposición internacional, es decir, que la empresa pague dos veces impuestos por lo mismo, para lo cual un ajuste tributario en Costa Rica debería tener efectos en otros países y viceversa, de forma que si se produce un cobro en Costa Rica, ese ajuste tenga el efecto inverso en el otro país y no se pague dos veces.
La OCDE dispone de amplia literatura y recomendaciones para lograr ese objetivo, que parte de la premisa de tener acuerdos para evitar la doble tributación. El problema es que en Costa Rica solo existe uno tratado vigente, con lo cual cualquier ajuste de precios de transferencia en Costa Rica produce automáticamente una doble imposición tributaria.
A Tributación eso no le importa en absoluto. Básicamente, al Gobierno solo le interesó imponer los medios para cobrar más impuestos en Costa Rica sin ni siquiera una ley, con total desprecio del fenómeno de la doble imposición que la ODCE dice que hay que eliminar. ¿Qué clase de justicia y respeto a los contribuyentes existe en este país?

Rafael Luna
Abogado tributario
[email protected]

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