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¡Hasta ahí llegó la final!+

El global se ponía a favor de Saprissa 5-2 y…¿a qué hora revertir la situación?
Con una alineación alternativa en la que faltaban nombres, no hombres, titulares como Núñez, los hermanos Sequeira, Cordero y Paniagua, el técnico Roy Myers apeló al liderazgo de Drummond, capitán de la escuadra, Centeno, Alonso y Barrantes para orientar a un grupo de jóvenes repletos de condiciones, a los que cayó de perlas la tempranera anotación para afianzarse.
Se destapó Javier Loaiza por la franja derecha, que se jugó un partidazo, coronado con el 2-0, cuando en el minuto 73, conectó de cabeza centro perfecto de Barrantes; se paró firme Mena en el centro de la defensa; el veloz Robinson apenas calzó para amarrar al inquieto Cunninghan; David Guzmán con sobriedad, metía en la caja del olvido al Pupy López, al propio Douglas e incluso a Paniagua que lo veía accionar desde la reserva y así el Saprissa dejó pasar los minutos consciente de que el título era suyo y entonces, ante la impotencia del rival por sacudir tan pesada losa, el partido decayó en emoción y se metió al congelador.
El planteamiento táctico de Casas, que cambió de líbero a línea de cuatro; que desempolvó a Carlos Acosta y cambió de sector a Michael Mora; su intención de que el binomio Acosta-Segura “asegurar” a Barrantes y Centeno se cayó con el gol de desayuno de Josué.
En el segundo tiempo y por respeto a la multitud, precisamente Michael y Paté decidieron montar su propio “show”, se treparon al escenario y con una sinfonía de filtros exactos y pases largos, le metieron candela al área chica norteña y la despedazaron. Los ingresos de Alemán y Arrieta completaron la obra; dos fugas, dos penales, uno Barrantes lo pegó en la base del palo y el otro, Allan lo dejó en la red para el 3-0.
¡Suficiente!
Roy Myers nunca dijo…a festejar carajo.
Pero, su sonrisa interna y picarona, retrataba lo inmensamente feliz que se sentía.
¡Saprissa campeón!
Lo había logrado.
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