Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

Enviar
Viernes 16 Agosto, 2013

Acabamos de celebrar el Día de la Madre. En nuestras conciencias debería quedar la inquietud por reconocerle a la mujer la dignidad que se merece


La mujer y su dignidad

Como es inveterada costumbre, el pueblo costarricense celebró ayer, 15 de Agosto, el DÍA DE LA MADRE o, más exactamente, El Día de las Madres, porque madres son muchas: abuelas, suegras, tías, hijas y hermanas con hijos e, incluso, aquellas mujeres que no tuvieron hijos biológicos pero se convirtieron en madres afectivas de niños nacidos de otras entrañas.
Proveniente esta celebración de una Costa Rica donde la cultura campesina era ampliamente mayoritaria, la función maternal no podía desligarse de la condición de mujer. Por lo que, en la práctica, el DÍA DE LA MADRE, se ha convertido en el imaginario colectivo, en el día de la mujer sin más.
Como es el caso de muchas tradiciones y visiones de mundo ancestrales, la sociedad de consumo ha tergiversado todo, incluido el papel de la mujer y su propia imagen identitaria. Una mujer, como todo ser humano en el seno de esa sociedad, no es lo que decide ser como persona supuestamente libre, sino lo que le impone el marketing de imágenes de la manipulación mediática.
Hoy la mujer es un objeto de mercado, una mercancía más. Por eso el éxito del Día de la Madre no se mide por la mayor o menor vigencia de valores que consoliden la fuente o matriz de toda identidad cultural en la tradición latina como es la familia, sino por el mayor o menor éxito de ventas en el comercio.
El Día de la Madre se ha convertido en una fiesta que se celebra en las vitrinas más que en los hogares. Se la considera un fracaso si no se superan los récords de ventas. La manipulación mediática es tal que suele causar complejos de culpa entre los hijos si no le regalan algo a su progenitora, por lo que el amor de estos se mide por el precio del regalo.
Ante este devastador panorama, se impone iniciar una honda reflexión sobre el significado de esa celebración tradicional que gire en torno al papel de la mujer en nuestros días.
La mujer es el principal protagonista de una de las más grandes revoluciones culturales de nuestro tiempo, aquella que tiene como objetivo acabar con el machismo. La mujer representa el 50% de la humanidad actual, pero es la víctima de una discriminación que abarca todos los campos comenzando por el económico-social.
No es infrecuente que a la mujer se le pague menos que al varón teniendo la misma capacidad y responsabilidad profesional. Es la que más se ve afectada por el desempleo; suele tener menos acceso que el varón a las jefaturas. Casi el 40% de los hogares costarricenses tiene a una mujer como cabeza, en cuyo caso su trabajo y responsabilidades se duplican pues deben atender hijos y trabajo.
La violencia familiar proviene abrumadoramente de los compañeros sentimentales o de los agresores y psicópatas masculinos. En un amplio número los varones han aprendido poco acerca de la igualdad entre hombres y mujeres, no saben amar, pues suelen considerar que la mujer más que una persona, es su pertenencia como si de una cosa se tratara.
Acabamos de celebrar el Día de la Madre. En nuestras casas han quedado los regalos y los besos. En nuestras conciencias debería quedar la inquietud por reconocerle a la mujer la dignidad que se merece.

Arnoldo Mora