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La costarricense Laura Thompson es la directora general adjunta de la Organización Internacional de Migraciones
“La migración es un fenómeno que no se puede parar”
La población activa de los países desarrollados bajará en un 23% de cara a 2050

Siempre que se habla de migración, se hace desde las tripas. Tanto a favor como en contra. Se calcula que la población activa de los países desarrollados bajará un 23% en 2050, mientras que en América Latina y el Caribe subirá un 45%. Los países ricos seguirán buscando la mano de obra de los pobres para incrementar su producción.
LA REPUBLICA charló con la directora adjunta de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), con sede en Ginebra, la costarricense Laura Thompson, quien se desplazó hasta San José en el marco de la Conferencia Regional sobre la migración internacional en las Américas, organizada por OIM, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados y la Organización de Estados Americanos.

La inmigración genera tanto riqueza, como rechazo por parte de algunos sectores sociales. ¿Cómo se puede evitar ese rechazo?
Depende mucho desde qué perspectiva se vea. Realmente las migraciones históricamente han existido toda la vida. Algunos países que hoy reciben migrantes ayer los mandaron por años a diversas sociedades, y su nación tanto como los otros países se enriquecieron de ese intercambio.
La OIM tiene como objetivo gestionar esa migración para hacerla de una manera ordenada. Mientras sea así, tiene la capacidad de promover el desarrollo de los países, tanto de recepción como de envío, tiene la ventaja de fomentar un intercambio cultural, que da gran riqueza a los países de recepción, a la vez tiene la gran oportunidad de crear condiciones para que dos países se conozcan y se unan más.
El asunto no es la migración, es cómo lograr que sea ordenada.

¿Y cómo se logra? ¿Se implican los gobiernos?
Sí, más y más. El tema de migración está cada vez más en la agenda política de los gobiernos. Han entendido que es un fenómeno que no se puede parar, decir que estoy en contra de la migración es como decir que estoy contra la globalización, o de Internet. Es algo que existe, que está ahí, y con lo que tenemos que vivir.
Los gobiernos deben tratar de establecer las condiciones necesarias, tanto los de envío como los de recepción, para lograr sacar de ello el mayor provecho.

¿El Gobierno de Costa Rica está haciendo bien los deberes?
Ha hecho un gran esfuerzo en los últimos años. La nueva ley de migración supone un gran cambio. Se ha visto confrontado como muchos países en desarrollo, con estructuras e institucionalidades no necesariamente bien adecuadas para recibir flujos migratorios tan grandes, y con efectos a nivel de educación, de seguridad social, medio ambiente, que no pueden manejar bien.
Dentro de su ámbito, Costa Rica ha estado tratando con su visión humanista y democrática de resolver los problemas de los migrantes de la mejor manera que pueda. No quiere decir que no ha habido errores, violaciones. Pero hay una tendencia a mejorar esa situación, y la nueva ley de migración es una buena prueba de ello.

Se habla mucho de las maras, que llegan al país y la laxitud de las políticas migratorias. ¿Qué problemática presentan para Costa Rica?
Son uno de los problemas más serios de América Central. Hay que tratar de hacer una cooperación entre nuestros países para tratar de solucionarlo. El problema de las maras es uno de los que se pueden resolver con una coordinación entre los estados de América Central. Hay una voluntad para ello, porque afectan a todos los países de igual manera. Costa Rica había estado excluida por un tiempo de ese fenómeno, hoy no es así, y tiene que ser confrontado seriamente. Además se genera un sentimiento de inseguridad aún mayor.

¿Hay sentimiento de xenofobia en Costa Rica hacia los nicaragüenses?
Creo que ya no. Existió en algún momento, como reacción natural. Pasa en todos los países del mundo, cuando una gran cantidad de extranjeros llega al mismo tiempo. Pero Costa Rica ya ha pasado eso, los costarricenses estamos conscientes del gran beneficio que ha supuesto la migración nicaragüense y que muchos de los que llegaron hace 10 ó 15 años están completamente integrados. Pero en general somos hermanos, muy parecidos, y el fenómeno original de rechazo ya ha sido superado.

¿Cómo afrontan gobiernos no tan fuertes el tema de la trata con ciudadanos africanos o asiáticos que llegan a nuestras costas?
Primero que todo tenemos muchos programas para tratar de ayudar a los gobiernos de América Latina y el mundo en el tema de la trata, con programas de capacitación a los estados. Es un flagelo muy serio. Las redes criminales internacionales conforme se van cerrando las posibilidades de tráfico de drogas se dirigen a la trata y el tráfico de personas. Lo importante es desarrollar políticas comunes. Es un tema que requiere mucho esfuerzo de países y de policías. A veces cuesta que se comuniquen.
Hay sistemas policiales mucho más desarrollados en unos países que en otros. Hay que incrementar esas capacidades, pensando que antes no existía este problema y que tomará su tiempo, pero hay un gran interés. La comunidad internacional, los donantes, han sido generosos.

Daniel Zueras
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