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Jueves 2 Febrero, 2012

¿La mejor tecnología, o la mejor política?

El error ha estado en concentrarse en definir cuál es la mejor tecnología, en lugar de definir una política país que permita bajar los niveles de contaminación
Cuando se habla de tecnologías limpias se comete el error de ver el árbol y no el bosque; ese es el problema principal que nos está impidiendo tomar las decisiones adecuadas.
Las tecnologías limpias son todas aquellas que permitan disminuir el impacto de los gases de efecto invernadero y contribuir con la conservación. En la industria automotriz se han dado diversas acciones para lograr este objetivo.
En 1886 se puso en marcha el vehículo eléctrico, para 1900 se inventó el híbrido y en la actualidad hay vehículos que funcionan con etanol, biodiesel y otros combustibles. Muchas han sido y son las soluciones que nos permiten ver que, en un mediano plazo, la gasolina y el diesel serán cosa del pasado.
Sin embargo, es importante señalar que se debe tener mucho cuidado de no abogar por una tecnología específica, pues estaríamos cayendo en el error que indicamos desde un principio: el tema no es cuál es la mejor tecnología, sino cuál es la política país que nos permitirá bajar los niveles de contaminación y así mejorar la calidad del aire.
Hemos analizado esta realidad con diversos sectores, tanto públicos como privados, y hay cuatro actores importantes, los cuales están llamados a aportar su esfuerzo.
El sector privado, que desde hace más de 40 años y liderado por Toyota, ha venido trabajando para brindar mejores fuentes de energía. Otro actor es el consumidor, que sin duda debería exigir productos con bajos niveles de emisión de gases.
El tercer sector es el proveedor de combustibles (RECOPE), que debe hacer un esfuerzo, cada vez mayor, por mejorar los combustibles actuales.
Con un rol muy importante se encuentra el Gobierno, con todo lo que puede aportar en materia de incentivos para que los consumidores puedan adquirir vehículos que emplean tecnologías limpias; en otros países estos no pagan impuestos, peajes, no tienen restricción, etc.
Claro está que en Costa Rica el mayor incentivo estaría dado por la exoneración de impuestos, ya que actualmente somos uno de los países con la mayor carga impositiva en Latinoamérica (hasta ahora, un 34,85% los híbridos y un 17,41% los eléctricos).
La paradoja está en que sabemos que nuestra mayor contribución al efecto invernadero viene del transporte, según un estudio realizado por la Universidad Nacional acerca del transporte particular; aun así no hacemos nada para que las tecnologías limpias en vehículos sean más usadas en nuestro país.
En Costa Rica, resta nada más una política pública que se concentre en las soluciones e incentivos que deben darse para que se empleen más vehículos que funcionen con tecnologías limpias, independientemente del tipo de tecnología que sea.
Sin duda alguna, esta sería una muy buena forma de ser consistentes con nuestro discurso, y nuestras acciones como país.

Jesús Castro
CEO de Grupo Purdy Motor