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Viernes 23 Septiembre, 2011

La maldición de la complejidad

Latinoamérica se caracteriza por soñar que los problemas que a diario nos aquejan se resuelven a través de legislaciones tan abigarradas que ni sus propios parlamentarios las entienden.
¿No es más razonable escalonar la implementación de las leyes para que lo más fácil de aplicar se haga al principio, se convierta en obligación a través de la penalización y así ir formando y educando?
De la misma forma, podríamos atacar los retos de la selva en que hemos convertido nuestras carreteras. ¿Por qué no colocar cámaras en las intersecciones más concurridas de la capital?
Por otro lado, hemos escuchado que la Ley de Tránsito es punitiva para el que menos tiene. ¿Queremos verdadera democracia, en el mejor estilo escandinavo de pagar de acuerdo con el ingreso? Podríamos acercarnos a este ideal cobrando multas que sean fracción o múltiplo del marchamo del automóvil, combinado con el sistema de puntos.
Así, a todos nos caería el aguacero más parejamente.

James J. Gerchow M.