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Sábado, 24 de agosto de 2019



FORO DE LECTORES


La mal llamada "oligarquía cafetalera"

| Jueves 09 septiembre, 2010



En honor al esfuerzo y dedicación de las familias que viven de este y al renombre y valor del café de Costa Rica en el mercado nacional e internacional, debemos enaltecer y no demeritar al sector cafetalero nacional

La mal llamada “oligarquía cafetalera”

Por tradición e interpretación desafortunada, al sector cafetalero costarricense se le ha conocido como la “oligarquía cafetalera”. Este señalamiento supone poder en pocas manos, tráfico de influencias en favor de unos pocos y acciones que no desarrollan ni permean a un porcentaje significativo de la población. Consideraciones que distan, en demasía, de lo que ha sido y es el sector cafetalero costarricense.
La palabra “oligarquía”, se relacionó con la actividad del café debido a que fue el único motor económico, social y cultural que movió la floreciente Costa Rica del siglo XIX, y principios del XX. Desmiente en primera instancia esta mala denominación, la realidad de que desde los inicios de nuestra República, el café ha contribuido a la democratización de la propiedad privada, pues, en 1821, con la disposición del Estado y la iglesia Católica de entregar semillas de café a los campesinos dispuestos a cultivarlas, varios miles de personas se convirtieron en propietarios de sus parcelas, creándose así la primera reforma agraria costarricense.
Es claro que la diversificación de la producción agrícola e industrial del país, producto del desarrollo iniciado y generado por el café, ha brindado espacio a diferentes formas de oferta exportable.
Sin embargo, del cultivo y comercialización del café dependen en la actualidad, más de 50 mil familias productoras de café, cuya mayoría, 92%, está conformada por pequeños y medianos caficultores que producen menos de 100 fanegas por cosecha, en una finca promedio de 2,2 hectáreas de área. También, existen 145 beneficiadores o procesadores del grano, 55 firmas tostadoras y 65 exportadores del grano, quienes también brindan puestos de empleo a varios cientos de miles de familias relacionadas con los procesos agronómicos, industrialización, logística de exportación, transporte, tueste y valor agregado, como la distribución y venta del café para consumo local.
Actualmente, el sector cafetalero costarricense aporta al país más de $300 millones de dólares, monto que permea de forma equitativa (según la Ley de la República No. 2762, modelo único en el mundo) a toda la agrocadena, así como al desarrollo y progreso de las economías locales de todas las regiones de nuestra Costa Rica.
Es bueno recordar, como lo comentara el Lic. Miguel Sobrado, en una ocasión, “… el café no solo genera empleo y construye comunidades prósperas, sino que genera ciudadanía, estimula la superación personal y colectiva, constituyéndose en sólido soporte de la democracia costarricense”.
Indudablemente la industria del café contribuyó y sigue contribuyendo a generar un lienzo sano y avanzado con empleos directos e indirectos que no solo benefician al núcleo familiar en forma intensiva, sino que, además, impregna con desarrollo rural a 60 de los 81 cantones de Costa Rica, la mayoría de los cuales nacieron de la industria cafetalera.
El grano cultivado principalmente por pequeños y medianos caficultores, proporciona ingresos para el pago de sus compromisos financieros históricamente asumidos, saldados en tiempo y forma, así como de impuestos que coadyuvan a la realización de obras comunales necesarias para el desarrollo de las diferentes regiones.
Hoy por hoy, y desde 1808, continuamos convencidos de que esta industria también seguirá siendo un pilar fundamental para el progreso y convivencia de todos los costarricenses. Es por esas razones y en honor al esfuerzo y dedicación de cada una de las familias que viven de ella, al renombre y valor del café de Costa Rica en mercados internacionales, y a la voz patriótica que llevamos cada uno al no negar nuestros orígenes, que debemos enaltecer y no demeritar al sector cafetalero nacional con nombres que no tienen justificante.

Guido Vargas Artavia
Presidente Instituto del Café de Costa Rica