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La liberación del gusto

Llegué a la conclusión, después de muchos años de práctica en charlas y sesiones de capacitación en gastronomía, que imponer criterios de gusto a otras personas es un acto de irrespeto.
Pero resulta que a veces no sabemos que no sabemos, no sabemos que gran cantidad de personas se suman al mundo de la gastronomía contemporánea por un asunto de estatus más que de búsqueda del verdadero conocimiento.
Están de moda los vinos, las cervezas, los destilados, la cocina en todas sus variantes, el maridaje y en general la gastronomía.
“No saber” es visto como una “polada”, sobre todo en esta era de la globalización y profesionales emergentes que requieren causar una buena impresión.
Esta presión de hecho, invita a repetir como loros conceptos, términos o combinaciones aprendidas de alimentos y bebidas solo porque “suena bonito” o porque un especialista nos lo dijo.
Esto es verdaderamente de mal gusto o sea “kitch”. La búsqueda de la aceptación social, de la influencia y del poder, siempre será una necesidad humana, pero lograrlos a través de decir cosas que verdaderamente no siento ni entiendo, es patético.
Y eso lo debe advertir el especialista que se dirige a una audiencia en busca de información.
Pregunta del millón. ¿Por qué en una sesión clásica de vinos nadie levanta la mano para decirle al expositor que no entiende absolutamente nada de lo que está diciendo? Que no encuentra la grosella, ni el anís, ni el casis ni los frutos maduros, ni el melocotón, ni el tabaco, ni las especias.
El punto es que No debemos sentirnos como tontos o ignorantes si no sentimos nada de eso.
Llegó la hora de la liberación del gusto.
Hablaremos de la guía irreverente del maridaje en la siguiente.
¡Hasta la próxima semana!


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