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La Inversión y el Adolescente

En vista de la acogida que tuvo el artículo anterior, consideré que valía la pena continuar comentando sobre la importancia del ahorro y la inversión a medida que crecemos.
El buen hábito del ahorro y la inversión debe continuar reforzándose en la adolescencia, ya que este es un periodo de consolidación de los principios y valores para el individuo.
A diferencia de los niños, los jóvenes cambian sus gustos de compra de manera radical y esto suele llevarlos a un aumento en el consumo de proporciones mayores, que además generalmente está asociado a necesidades de aceptación, pertenencia y autoestima.
Si bien el niño debe aprender a ahorrar, el adolescente debe concientizar dos elementos claves: primero, la obtención del dinero, y segundo, el concepto del poder adquisitivo. Con respecto al primer elemento que se basa en los principios éticos, implica que la obtención del dinero debe ser a toda costa lícita y en lo posible sostenible.
Un adolescente que no sea capaz de visualizar esto a temprana edad, puede considerar válida cualquier forma de obtener recursos. Por ello fomentar el hábito del trabajo en el adolescente durante las vacaciones y, por qué no, la posibilidad de que emprendan nuevas actividades económicas mediante la tecnología o innovando en el comercio o la producción, son generadores y reforzadores claves de los principios éticos con los que el joven se enfrentará en su vida adulta.
El segundo elemento se basa en el desarrollo de la conciencia económica, de la medición del esfuerzo y la compensación, los jóvenes deben aprender a analizar el impacto económico de sus decisiones. Por ejemplo, el adolescente puede aprender a ahorrar por objetivos, al graduarme quiero viajar, pero para ello debo ahorrar o realizar algún tipo de empleo; pero más allá no puedo solo guardar el dinero en la alcancía, sino que debo empezar a utilizar los beneficios del sistema bancario.
El joven puede inclusive comenzar a manejar los beneficios del crédito, por ejemplo mediante una tarjeta de crédito, pero si gasto con ella debo pagarla y eso me limitará el ahorro del viaje que quiero hacer.
Más aún el joven puede comenzar a tener conciencia del tiempo futuro, ahorrar para el retiro por ejemplo, para estudiar, considerar comprar una casa, emprender un negocio.
El ahorro y la inversión al igual que llevar una vida sana, implican tomar una actitud ante la vida, como hacer ejercicios, comer bajo en grasa, etc., y esto debe reforzarse y ponerse en práctica durante la adolescencia y al igual que en el caso de los niños, el mejor ejemplo empieza en la casa.

Alfredo Puerta, MBA
alfredo.puerta[email protected]
Twitter @alfredopuerta

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