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La inflación y el tipo de cambio

Al valorar la entrada en funcionamiento del régimen de bandas cambiarias, hay que considerar si se ha logrado el objetivo del Banco Central de mejorar la efectividad en la transmisión de la política monetaria.
Todavía el tipo de cambio está pegado al límite inferior de la banda y el Banco Central sigue interviniendo, lo que podría indicar la falta de efectividad del régimen en la política monetaria.
Sin embargo, existe un exceso de oferta en moneda extranjera asociado con fenómenos estacionales, como capitales de empresas extranjeras destinados a cumplir sus obligaciones salariales y pagos de impuestos, así como el inicio del periodo de mayor afluencia de turistas al país.
No obstante, el escenario más probable para los primeros meses de 2008 sería que el tipo de cambio permanezca en el piso de la banda, mientras persistan estos factores. Más adelante podríamos percibir los efectos de una desaceleración de la economía de Estados Unidos, introduciendo volatilidad en el tipo de cambio.
En todo caso, puede que haya que darle tiempo para que el mecanismo empiece a operar correctamente. Sus efectos son a largo plazo pero parece ya haber indicios de que el esquema podría estar rindiendo sus primeros frutos.
Uno de los efectos que se han visto y que están en la intención del nuevo modelo cambiario es la desdolarización de la economía.
Por otra parte, el esquema más flexible de bandas ha empezado a cerrar la llave de compra y venta de todos los dólares que se llevan al Banco Central, creando un mercado de dólares entre los bancos.
Es algo que permitirá al instituto emisor, entre otras cosas, recuperar su capacidad de influenciar la cantidad de dinero que hay en la economía, y controlar mejor la inflación.
Se avanza con vigor a otro de sus objetivos principales, pues la migración hacia un sistema cambiario más flexible se dio con el fin de preparar el terreno para que la autoridad monetaria pudiese aplicar las metas de inflación en un futuro.
Ciertamente la reforma al sistema cambiario es una condición necesaria, pero no suficiente para aspirar a una inflación más baja.
Aunque el entorno macroeconómico es positivo, para lograr ese objetivo hay que trabajar en las pérdidas del Banco Central, pues si se logra colocar esa cereza en el pastel, podríamos entrar en un círculo virtuoso para llegar a una menor inflación. Es un campo en que también se aprecian grandes avances.
Vistas así las cosas, Costa Rica enfrenta el otro desafío de sostener las tasas de crecimiento, integrarse en el comercio internacional, reformar el Estado para mejorar la eficiencia y transparencia, y combatir problemas sociales como la pobreza, el desempleo y las desigualdades.
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