Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 5 Octubre, 2011


La imagen de la empresa privada

Cuando se les pregunta a los adultos costarricenses si están de acuerdo o en desacuerdo en que los empresarios “explotan a sus trabajadores,” casi dos de cada cinco manifiestan que así es como funciona el sector privado. Al preguntarles si están de acuerdo o en desacuerdo en que los empresarios “piensan primero en sus utilidades y después en los intereses del país”, casi la mitad dice que es cierto. No extraña entonces cuando en una encuesta realizada este año la gran mayoría está en contra de pagar nuevos impuestos de cualquier índole al Estado, pero que casi nueve de cada diez creen buena idea cobrar más a las empresas privadas. Existe un clima negativo para el sector privado; normalmente es latente, pero allí está por debajo de la superficie.
No extraña, entonces, que ciertas partes del paquete fiscal negociado por la presidenta Laura Chinchilla y el líder del Partido Acción Ciudadana, (PAC) Ottón Solís, sean desfavorables a la empresa privada. La opinión pública actual estará de acuerdo con las partes que desfavorecen al sector.
Sin entrar en detalle sobre si son ciertas o no las aseveraciones, es importante determinar cómo pudo llegar el pueblo a tener una opinión tan negativa del sector. Ya han pasado demasiados años desde la publicación de “Mamita Yunai” para pensar que lo descrito en ese libro es cierto ahora en el siglo XXI, o que ese libro pudiera ser un tipo de detonante. Los escépticos dirán que más bien se quedaron cortos quienes opinaron negativamente, y que son ciertas las afirmaciones presentadas en las encuestas. Es probable que haya quienes no paguen el salario mínimo y donde los propietarios tienen un solo fin que es ganar dinero, aunque sea a expensas de clientes y trabajadores. No perdurarán en el mercado, pero pueden existir.
Sin embargo hay muchas empresas donde los trabajadores reciben salarios justos, donde el ambiente lo encuentran atractivo y retador, y donde sus dueños hacen esfuerzos importantes para promover el servicio a la comunidad. Interesantemente en la misma encuesta se preguntó lo que creían que era el objetivo de los empresarios a organizar y poner en operación programas de servicio a la comunidad y casi el 45% manifestó que era pura propaganda y que lo hacían las compañías para “mejorar su imagen y poder vender más”. Percibieron estos programas como un mecanismo propagandístico sobre todo, y por ende se mostraron escépticos.
En apariencia la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones del Sector Empresarial Privado (UCCAEP), que representa a todos los del sector productivo, tiene que hacer más para mejorar su imagen. Una o dos empresas solas no pueden combatir la imagen que existe. El problema es que la misma UCCAEP no recibe suficiente apoyo de su membresía
Confieso que estuve en la junta directiva de esa agrupación por un periodo y recuerdo que siempre tuvo problemas financieros. Muchas de las cámaras asociadas no pagaban sus cuotas o lo hacían parcialmente, y las pocas que sí aportaban no daban lo suficiente para ningún tipo de programa de opinión pública. Pasaba casi inadvertido en aquel entonces, igual como es la situación en la actualidad. Si se intentara recoger fondos entre la membresía de la UCCAEP para mejorar la imagen del sector, siempre serían los mismos dos o tres los que aportarían. ¡No espero una mejoría para la imagen de los empresarios desde esta institución!

Carlos Denton
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