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Sábado 6 Diciembre, 2014

Mis amigos Carlos y Laura tuvieron la brillante idea (que hasta donde sé no está patentada y es de libre uso), de no llenar su árbol de chunches multicolores, sino de fotografías de sus seres queridos


La fiesta del árbol

Una vez al año se nos ocurre meter árboles en nuestras casas y llenarlos de cherebecos. Dicen que en la tradición cristiana, la idea era adornarlo con velas como símbolo de la luz de Cristo, pero hoy día cada quien lo adorna como quiere, con lazos, campanas, pelotas, bastones, colachos y hasta muñequitos de la cajita feliz. Incluso los bañan con spray olor a pino (por si acaso).
Pero de todos los árboles, incluyendo el de mi propia casa, hay uno que espero con más ansias que al resto.
Mis amigos Carlos y Laura tuvieron la brillante idea (que hasta donde sé no está patentada y es de libre uso), de no llenar su árbol de chunches multicolores, sino de fotografías de sus seres queridos.
En cierta forma, queriéndolo o no, rescatan el sentido original de representar la luz, ya sea de Cristo, quien dijo que lo podemos encontrar en nuestros semejantes, o la de los mismos amigos, como dice una canción de los Enanitos Verdes.
Así, antitos de iniciar diciembre nos llega una curiosa invitación para participar en la fiesta del árbol, donde el dichoso arbolito no es el protagonista, sino una excusa para reunirnos a compartir y celebrar la vida.
No hay regla expresa que así lo indique, pero al llegar a la fiesta cada uno se dirige al árbol; quizá a buscar su propia foto, como una especie de confirmación de haber sido invitado, o bien a ver las fotos de los demás, como apreciando un álbum en tres dimensiones, con ramas y una estrella en la punta.
A veces se nos pierde el sentido de la navidad entre fiestas, compras y regalos. A los creyentes se nos olvida el significado cristiano de estas fechas y a todos (creyentes o no) se nos escapa agradecer la compañía de las personas que transitan a nuestro lado por el mundo.
Las excusas no hacen falta, pero nos facilitan hacer cosas alejadas de la rutina. Si quiere agradecer a su familia y amigos, piense que quizá este año podría adornar su árbol de una forma diferente.
Y si no le interesa andar buscando o imprimiendo fotografías (sobre todo si nunca las tomó), quizá podría hacer algunas llamadas, escribir correos, mensajes o hasta publicaciones en redes sociales, para felicitar o agradecer a quien corresponda. Feliz fiesta del árbol para todos.

Rafael León Hernández