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Lunes 4 Junio, 2012

La felicidad futura del desarrollo

El Centro de Estudios de Bután fue delegado con la responsabilidad de crear nuevas mediciones del concepto Desarrollo, mediante el mandato real de su anterior rey Jigme Dorji Wangchuck, conocido por su perspectiva progresista hacia el progreso y la felicidad de su gente.
El Indice de la Felicidad Nacional Bruta (Indice de la Felicidad) es un indicador que propone reemplazar al Producto Interno Bruto (PIB) como medida ortodoxa de la riqueza de un país, siendo este el resultado del constante cambio que vive el concepto de Desarrollo.
Conforme una sociedad se preocupa más por las necesidades de sus habitantes, se utilizan medidas del nivel de desarrollo cada día más progresistas para dirigir parte de sus políticas públicas, enfocadas al bienestar humano.
Por lo tanto es importante medir el bienestar humano correctamente. Si la sociedad sigue aceptando ciegamente al PIB como su indicador de progreso y riqueza, se estaría entonces tratando de maximizar el indicador equivocado.
Bután es un ejemplo vivo de una sociedad que se ha abierto al diálogo nacional sobre lo que significa el progreso, creando este índice como catalizador de cambio.
La estructura política y económica de Bután se ha moldeado para maximizar las ventajas de utilizar este índice, como instrumento de política pública.
El Indice de la Felicidad busca tener una representación heterodoxa más profunda de bienestar que la de los indicadores convencionales.
Visto de esta forma, la felicidad y el bienestar son óptimamente formas de ser afectadas por la calidad relacional de sus partes con el entorno.
La felicidad y el bienestar cambian de significado con el tiempo a través de nuestras sensibilidades profundas hacia el mundo a nuestro alrededor, y con nuestro entendimiento de lo que es importante o valorable para nosotros, y para el resto de seres que sienten.
La felicidad es un bien público subjetivamente orientado, siempre y cuando los seres humanos lo valoren así. Por tanto, el gobierno de Bután ha adoptado la visión de que no se deben abandonar los esfuerzos e iniciativas privadas e individuales, para lograr la meta de contribuir con el logro de la felicidad de una sociedad.
Si el marco de política pública, y por tanto las condiciones macro del país, son adversas a la felicidad, esta fallará en ser un bien público. Cualquier gobierno preocupado por la felicidad debe crear condiciones conductivas para obtenerla, mediante las cuales los esfuerzos individuales y privados pueden también tener éxito.
El Indice de la felicidad es en realidad un aporte muy original e importante en el proceso de perfeccionamiento del concepto de desarrollo humano y de “ser persona”. Con ella, se abre la posibilidad de que un día las comparaciones internacionales entre países no se basen en los bienes y servicios que se producen, sino más bien en la disposición alegre de sus habitantes.
Precisamente, este indicador puede revolucionar la forma en que la sociedad mide el bienestar de sus ciudadanos, ya no solo con base en el PIB y a los criterios neoclásicos de la economía de mercado.

Oscar Ugalde
LIU Global
Long Island University