La expresión del vino
Varias veces lo hemos dicho, lo repetiremos una vez más
La expresión del vino
Varias veces lo hemos dicho, lo repetiremos una vez más, el vino debe experimentarse, guiarse y no explicarse.
¿Por qué? Porque el vino se explica a sí mismo en el paladar de quien sabe interpretarlo o sencillamente de quien puede interpretarlo al nivel que puede, en un momento dado y no más de allí.
Por eso, sobran muchas veces las descripciones poéticas de vinos que nadie va a entender, dadas por poetas del vino que nadie debería escuchar, pues creyeron que hablando bonito estarán a la altura de la ocasión del vino y que la gente que escucha espera eso: palabras bonitas al oído, pero incompresibles para la mente del que escucha. Es sencillo, lenguaje sencillo para gente sencilla y quizás lenguaje complejo…solo la gente compleja que escucha está dispuesta a escucharlo…porque siempre es pesado.
Del vino rescatamos si me gusta o no, y quizás podemos iniciar la explicación de las diferentes capas de colores, olores, texturas, sabores y lo que a cada paladar y ser humano evoca.
¿Cómo sabremos reconocer una grosella negra? Hummm…y el regaliz…¡menos!
Deberíamos concentrarnos íntimamente en lo que nos dice cada sorbo y desde luego estudiar sobre el contenido y el porqué del sabor que sentimos. Claro, preguntar, investigar, saber de las cepas que lo forman, y también analizar nuestra experiencia anterior, lo que hemos degustado antes nos dará claves para entender donde estamos hoy en cuanto a capacidad para sentir y dilucidar.
Entender el porqué de lo que sentimos hoy, nos llevará a entender la experiencia del mañana.
Sí, estudiemos y aprendamos, pero no repitamos términos que no entendemos y digamos a los especialistas cuando proceda: señor, señorita… no entiendo lo que usted dice de este vino.
¡Buen provecho y hasta la próxima semana!