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Viernes 7 Junio, 2013

Si existe un acercamiento energético a Estados Unidos, debe aprovecharse el bagaje nacional en educación para convertir al país en un centro regional de desarrollo tecnológico en la materia


La energética visita de Obama

Berlín.-  Energética, así fue la visita de Barack Obama a Centroamérica. No solo por su intensa agenda y despliegue de seguridad, sino por el contenido de las negociaciones. Sorpresivamente el viaje de ese mandatario es una muestra de la nueva geopolítica energética a la que apuesta su país.
Como he insistido en comentarios anteriores, Estados Unidos busca ser la potencia energética que fue antes de la II Guerra Mundial; porque el panorama internacional de los hidrocarburos no es muy alentador. Quedan pocos espacios fuera de los Estados Unidos que le puedan asegurar el abastecimiento de petróleo y gas por un largo periodo de tiempo.
La actual situación geopolítica no permite, como antes, acudir a otros continentes menos desarrollados para asegurar el suministro. La invasión a Irak demostró el gran costo político y monetario de buscar hidrocarburos por la vía armada. En esa dirección, la potencia del norte se ha propuesto reexplotar los recursos energéticos que posee; en especial petróleo y gas no convencional, no explotados hasta hoy por su alto costo financiero, tecnológico y ambiental.
Estimaciones de la consultora IHS evidencian que la industria energética podría generar a Estados Unidos al menos 3 millones de trabajos e ingresos al gobierno por $113 billones para finales de esta década. Por eso en los últimos años se han dedicado al perfeccionamiento de la tecnología que permita y haga financieramente viable la explotación de hidrocarburos no convencionales.
Pero esos avances no serán fructíferos si antes no se busca un mercado donde colocar los hidrocarburos. Estados Unidos debe, en ese caso, iniciar por asegurar su mercado más cercano, Centroamérica. De ahí los esfuerzos para desarrollar la infraestructura y los acercamientos regionales.
Sin embargo, la situación no es simple si se considera que México, Colombia y Brasil también buscan aprovechar sus recursos energéticos como estrategia económica. Por ello han mostrado igualmente su interés de acercarse a los pequeños pero cercanos mercados centroamericanos.
Estos no son grandes consumidores, pero su cercanía geográfica los hace primordiales en la búsqueda de mercados con mayor capacidad de compra.
La oportunidad para Costa Rica no debe ser solo la compra de gas natural para usos industriales, generación eléctrica y transporte. Si existe un acercamiento energético a Estados Unidos, debe aprovecharse el bagaje nacional en educación para convertir al país en un centro regional de desarrollo tecnológico en la materia.
La reunión de Franklin Chang con Obama sobre la producción de hidrógeno demuestra el interés de buscar ese objetivo. Pero esa oportunidad no debe quedarse solamente en la instalación de unas cuantas empresas.
La apuesta por ser un centro tecnológico en materia energética deberá permear el sistema educativo a toda escala. Debe desarrollar una estrategia de atracción de inversión y propiciar el encadenamiento de pequeños emprendimientos.
En especial aquello que mediante programas especiales pueda ser desarrollado por estudiantes desde las plataformas universitarias. Porque si la situación es como la estimo, la tarea apenas empieza.

Estiven González Jiménez
Relaciones Internacionales