Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 29 Enero, 2010


La educación y la campaña

La educación no ha sido un tema caliente en esta campaña. Hay propuestas muy generales, otras muy puntuales, declaraciones rimbombantes, pero nada más. Y digo nada más, porque un tema de esta envergadura y complejidad trasciende a este tipo de propuestas.
Como en otras campañas vuelvo a escuchar que hay que incrementar el porcentaje del PIB destinado a la educación pública. El problema central no es cuánto dinero se entregará, sino para qué. Parece sin sentido la pregunta, pero es clave. Entregar dinero sin definir resultados concretos nos puede llevar al peor de los mundos: gastar muchos cientos de millones de colones al año a cambio de un cuestionable impacto. Ahí está el ejemplo de países que han invertido sumas cuantiosas en educación y no han logrado avances significativos. Por otra parte, restar recursos a la educación pública no es de recibo.
La educación pública debe ser reforzada, pero es necesario focalizar los recursos en resultados de alto impacto nacional. Por ejemplo, si las universidades públicas requieren más recursos deben abrir sus puertas a más estudiantes. Más dinero a la educación básica y media debe ser con base en una agenda que realmente se traduzca en la mejora medible del avance de nuestros estudiantes. No es hora de seguir hablando de porcentajes, es hora de comprometerse seriamente con el país. Si las universidades privadas desean mayor flexibilidad, como se expresa en uno de los programas, que se establezcan con claridad las reglas del juego que deben cumplir para asegurar una educación de buena calidad. Es el país, no el sector, el que debe privilegiarse.
Por otra parte, leo y escucho propuestas puntuales de algunos candidatos. Por ejemplo, se plantea la eliminación del bachillerato para los estudiantes que se gradúan de la educación media. A cambio se refuerza la participación en pruebas internacionales, a las cuales el actual Ministro de Educación ya nos incorporó hace un par de años. Este es un tema interesante que requiere un análisis a fondo, ya que muchos países han optado por pruebas alternativas al bachillerato, pero ya habrá un clima más propicio para tratar el tema. En fin, he encontrado muchas propuestas, algunas interesantes y novedosas, otras repetitivas y ambiguas, pero creo que ya en esta campaña el debate sobre la educación quedó pendiente.
Decía antenoche el presidente Obama, en su primer informe a la nación, que la educación es el gran desafío nacional. Así lo están viendo también casi todos los países que aspiran a un desarrollo integral. Para Costa Rica este también es uno de los grandes retos. La educación es la base de un círculo virtuoso: permite acceder a mejores empleos y actividades emprendedoras, esto genera movilidad social y la economía se fortalece. La educación por sí misma crea una sociedad distinta y Costa Rica lo sabe porque esa ha sido una de sus grandes ventajas en relación con otras sociedades. No hay que partir del sótano y esa es una muy buena partida.