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Si los hábitos de alimentación para la buena salud y el conocimiento en temas ambientales son insuficientes en los ciclos educativos, esto se debe corregir porque el mundo de hoy lo exige

La educación sigue siendo la clave

Muchos temas de interés nacional suscitan debate y no faltan las argumentaciones en uno u otro sentido. Así se mueve la democracia en países donde hay libertad para que todos expongan sus ideas.
Sin embargo, cuando los temas se relacionan con la protección a la vida y la salud, y obligan a tomar medidas que molestan a unos y agradan a otros, se pone de manifiesto un vacío en la educación que hay que llenar.
Cuando existe bajo estado de conciencia sobre un tema en una población, esta puede inclinarse por modas o justificarse en circunstancias particulares para tomar caminos equivocados.
Corregir esos errores, cambiar hábitos y encauzar actitudes y acciones de modo que se adecuen a las condiciones de la sociedad actual sin detrimento de la salud y la vida, requerirá procesos educativos que, lamentablemente, no dan resultados inmediatos.
Este parece ser el caso en dos temas vitales en nuestro país: los hábitos de alimentación para conservar una buena salud y el conocimiento en temas ambientales para que estos marquen la conducta y los proyectos de las personas permitiéndoles desarrollarse y crecer, en todos los sentidos, incluido el económico, sin detrimento de la sostenibilidad de los recursos naturales y el cuido del ambiente.
Ambos temas deben ser ejes transversales en las diferentes etapas y actividades de la vida humana, pero para que esto sea así tiene que haber, al respecto, una sólida formación durante los ciclos educativos formal e informal, desde los años preescolares, que rompa el círculo vicioso y sea luego parte de la educación en el hogar.
Pareciera que esto no se ha logrado aún en nuestro sistema educativo y, de ser así, debería corregirse porque el mundo de hoy lo exige.
Los procesos industriales se llevaron a cabo en algunos casos sin tomar en cuenta los efectos sobre la salud humana y una población sin la educación adecuada al respecto se dejó llevar por las modas, la comodidad u otras circunstancias en vez de priorizar el cuidado de la salud.
Del mismo modo, el desarrollo de la sociedad moderna se llevó a cabo sin incluir como eje transversal la sostenibilidad y por ello hoy se han tenido que tomar medidas para que esta sea parte de cualquier proyecto.
En ambos casos, la educación es clave para progresar en el rumbo correcto.


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