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Viernes 12 Febrero, 2010

La educación es la clave

En la teoría del comercio internacional, existe una hipótesis conocida como el teorema de Heckscher-Ohlin, este postula que los países tenderán a exportar aquellos bienes que utilicen de manera intensiva el recurso o factor de producción relativamente más abundante; así por ejemplo, China que es un país rico en mano de obra, tiende a exportar en mayor medida aquellos productos que utilicen este factor de manera intensiva y Japón, país rico en capital, exporta productos que utilizan este factor en mayor proporción.
Pero para pasar de ser un país exportador de bienes intensivos en mano de obra, a un país exportador de bienes intensivos en capital y de alto valor agregado, debe darse primero una revolución en la estructura educativa del país, Israel, por ejemplo, así lo ha hecho y ha estimulado su economía a través de profundos cambios en la estructura de su educación, así por ejemplo, impulsaron la difusión del conocimiento científico, primero creando centros de estudios agrícolas en distintas partes del país y luego estableciendo universidades que promovieran el conocimiento técnico-científico, y fruto de ello, hoy Israel genera más del 1% aproximadamente de todas las publicaciones científicas en el mundo.
El presidente Arias lo reconoció en su excelente discurso de cierre en la Cumbre de las Américas, la clave del desarrollo para nuestros países es definitivamente la educación. Israel lo ha entendido así, y hoy cuenta con las mejores universidades de su región, centros especializados en Investigación y Desarrollo (I&D) de nuevas tecnologías, cuna de los mejores centros de estudios en medicina, agricultura y hi-tech del mundo. Para ello, el apoyo del Estado en la formulación de políticas para las pequeñas y medianas empresas en temas como la inversión en I&D y la educación técnica son fundamentales, y el haber hecho esto ha llevado a Israel a ser un país próspero en un lugar donde casi el 60% de su territorio es desierto y donde se vive en un nivel constante de alerta.
Costa Rica no está lejos de convertirse en un país como Israel, tenemos muchas cosas en común, países pequeños en extensión y población, las democracias más sólidas de sus respectivas regiones con altos Indices Desarrollo Humano, países amantes de la paz y sin considerables riquezas minerales. Razones de sobra para apostar por producir aquellos bienes y servicios que utilicen en mayor medida factores como el capital y la tecnología. A esto debemos agregar que Costa Rica cuenta con la ventaja de ser un país sin ejército y rico en biodiversidad.
Los tratados de libre comercio, son herramientas útiles y valiosas para alcanzar el desarrollo, pero lo serían aún más en la medida en que tuviéramos una mano de obra altamente capacitada, por eso, llevar el gasto en educación pública al 8% del PIB debe convertirse en una política de Estado.

Jorge Luis Araya Chaves
Economista
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