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COLUMNISTAS


La economía en el segundo tiempo

Leiner Vargas [email protected] | Martes 08 mayo, 2012



Reflexiones
La economía en el segundo tiempo

A dos años de mandato de la presidenta Chinchilla y su equipo podría considerarse que la economía ha evolucionado de manera satisfactoria. La dinámica del crecimiento de 2011 y las expectativas de 2012 muestran resultados razonables, la inflación sigue baja y la inversión extranjera directa continúa creciendo. Si bien la nube gris en el horizonte es el déficit fiscal que presiona las tasas de interés y la inflación, los márgenes de endeudamiento de corto y mediano plazo permiten vislumbrar pocos problemas para mantener la estabilidad macroeconómica en el corto plazo.
Los resultados en exportaciones de bienes y en ingreso de turistas dan cuentas de un sector externo dinámico y en crecimiento, lo mismo que una mayor capacidad de generar empleos y como tal, la posibilidad de aminorar la pobreza en comparación con los años más duros de la crisis, 2008 y 2009.
Si bien la estabilidad macroeconómica no está comprometida a corto plazo, la situación fiscal es insostenible a mediano plazo, desafío que debe enfrentarse o de lo contrario se tendrán que sacrificar las políticas de Estado en inversión pública sustantiva en salud, seguridad ciudadana y educación. La tendencia creciente de los precios del petróleo impone la necesidad de desprender el crecimiento económico de la demanda de energía, de tal forma que se pueda reducir la huella de carbono y favorecer un cambio de trayectoria hacia tecnologías carbono neutro. Lo anterior requiere un esfuerzo país por fomentar las energías no convencionales, favorecer aquellas opciones tecnológicas que tengan menores impactos sobre el ambiente y, por supuesto, ampliar las oportunidades de empleo y riqueza, descartando ideas descabelladas como la refinería ruinosa de Recope.
La inversión pública estratégica en infraestructura y la reducción de los costos de transacción de la economía requieren medidas claras para ordenar el entorno institucional y favorecer soluciones más ágiles y adecuadas a la realidad país. El nudo institucional del Estado costarricense sigue afectando en muchos aspectos el funcionamiento de las actividades privadas y como tal la competitividad nacional.
Finalmente, se requiere un compromiso ineludible con la educación y fortalecer la inversión pública en ciencia, tecnología e innovación. El raquítico presupuesto para ciencia, tecnología e innovación no llega ni al 0,5% del PIB, distribuido en un sector institucional disperso y con escaso liderazgo. Lo anterior requiere un verdadero fortalecimiento del sector con recursos sustantivos y con un claro alineamiento de las funciones de rectoría, ejecución e implementación de los programas y evaluación del quehacer del sector.
El barco flota pero con claros agujeros en la proa, resolverlos y empujar las velas requieren medidas urgentes y de timoneros comprometidos para afianzar el crecimiento y la distribución de la riqueza.

Leiner Vargas Alfaro
[email protected]

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