Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 3 Enero, 2012


Reflexiones
La economía en 2012

Aunque son unos instantes de júbilo y de euforia colectiva, el cambio de año representa en lo psicológico un ajuste muy significativo para los seres humanos en el mundo occidental. Para el costarricense promedio, representa un nuevo balance, una nueva agenda y hoja de ruta en lo personal, en lo empresarial e inclusive en lo espiritual. Todo lo anterior está lleno de mitos y de tradiciones, las famosas pintas conocidas entre las familias de nuestros los agricultores, los propósitos del año, cargados de todo tipo de compromisos, sobre todo con la dieta y con los ejercicios. En lo público, como por arte de magia se borra y se inicia de nuevo con un presupuesto distinto. Como nos decía Mercedes, “todo cambia”, por lo que también tenemos implicaciones en lo económico.
La cuesta de enero les recuerda a las familias que la orgía consumista de diciembre debe parar y que la resignación a un presupuesto básico sin aguinaldo y sin excesos debe volver a lo habitual, algo que para muchos significa empeñar las cosas que con esfuerzo se compraron o inclusive acudir al prestamista o la tarjeta de crédito, como medida para poder balancear los gastos del primer mes del año. Los negocios no son la excepción, el comercio inaugura el año con las famosas baratas o subastas de enero, poniendo ofertas para liquidar a la mayor brevedad los excesos o sobros de mercadería y correr para llenar de nuevo las vitrinas con el tema escolar. De igual forma, las actividades empresariales corren por reiniciar a tiempo, y en tiempo, todos sus procesos, de tal forma que a la mayor brevedad se reinicien las ventas, propulsor principal del éxito empresarial. Es un buen momento para buscar empleo y también para contratar, muchos de los cambios en el mercado laboral se dan en estas fechas, aprovechando la situación tanto de empleados como de empleadores.
El 2012 será un año difícil para la economía y para el costarricense promedio, un presupuesto público ajustado a la baja y deficitario, provocará los primeros despidos o liquidaciones fuertes del sector. Los aumentos salariales serán raquíticos y muchas instituciones apenas y podrán operar. El desgaste del gobierno lo obligará a poner prioridades mucho más realistas, por lo que no serán pocos los que vean postergados proyectos y ocurrencias. La presión del déficit fiscal se sentirá en el mercado financiero, por lo que terminaremos pagando tasas de interés un poco más altas, lo que podría poner presión sobre el sistema cambiario y obligar a una mayor inflación como meta de política monetaria del Banco Central. El crecimiento económico apenas y será moderado ante los estrechos márgenes de crecimiento de la economía mundial, cada día más inestable y llena de incertidumbre. Será un año de socarse la faja, trabajar más y mejor, y sobre todo de mayor realismo en lo económico.

Dr. Leiner Vargas Alfaro
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