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Sábado 9 Marzo, 2013

Pasó de ser una diputada plegada a los cánones religiosos y conservadores y emigró a las filas de quienes defendían a los gais


La diputada golondrina

He de reconocer que mis conocimientos en economía son escasos por cuanto este no es mi campo de estudio; sin embargo, entre mis muy básicas nociones de conceptos económicos sé la definición de los capitales golondrina, entendidos estos muy a grandes rasgos como aquellos dineros que se trasladan rápidamente de un lugar a otro, hacia donde más ganancias puedan obtener; dicho en términos muy sencillos, hoy adquiero mayores intereses aquí y mañana mis rentas serán mejores si me voy para allá.
Muy probablemente el esbozo económico anterior no me servirá para dar una cátedra sobre los capitales golondrina y bien me merecería aprobar un curso con una calificación bastante mediocre; no obstante, me sirve como una referencia metafórica idónea para explicar el comportamiento político de la diputada Rita Chaves ¡y este sí que es mi campo de estudio!
Desde su primera legislatura en dos mil seis el PACE (Partido accesibilidad con exclusión), se autodenominó falazmente como el partido representante de las minorías; tal falacia quedó evidenciada cuando con su actuar demagogo de partido tureca se pronunció tan solo en favor de ciertos grupos minoritarios, es decir, aplican restricciones; si no que les pregunten a las personas sexualmente diversas, cuyas demandas de derechos no tuvieron cabida en la agenda programática de dicha agrupación política.
No obstante, el actuar hostil y recalcitrantemente reacio a apoyar la lucha del grupo LGBTTTI recrudeció cuando la hija predilecta de la conferencia episcopal (Rita Chaves) heredó una curul en la Asamblea legislativa; su política durante casi tres años en ejercicio fue de total rechazo a todas las iniciativas relacionadas con el otorgamiento de derechos civiles y en última instancia humanos para esta población. Incluso cuando luego de un análisis concienzudo y consulta con diversos sectores que sí apoyamos la causa de las personas sexualmente diversas, el diputado Joaquín Porras siendo jefe de fracción dio un giro a la posición del partido y manifestó su apoyo a la población LGBTTTI, en consonancia con el derecho de los derechos humanos (situación que en parte le costó la jefatura de fracción y su posterior declaratoria de independencia), la diputada Chaves elevó el grito al cielo y se rasgó las vestiduras negándose a apoyar la decisión de partido, tanto es así que solo tres diputados de la bancada que en ese momento era de cuatro salieron a la prensa a dar su voto de apoyo a las sociedades de convivencia, mientras que Chaves se limitó a decir que el tema por su parte estaba en análisis y luego daría su posición oficial.
¿A qué quiero llegar con todo esto? A demostrar el cómo el actuar de Rita Chaves es golondrinesco desde el punto de vista de la definición inicialmente dada en este artículo. Luego de negarse rotundamente a brindar apoyo a la agenda de los grupos sexualmente diversos, de la noche a la mañana cambió de opinión y la semana pasada en plenario se pronunció en favor de la causa gay (como ella la llamó) y despotricó en contra de Justo Orozco, su muy recientemente antiguo compañero de luchas en la cruzada contra los derechos humanos tan solo hacía unos digamos ¿dos días?
Entonces la golondrina (y no lo digo por sus renegridos ropajes) voló; pasó de ser una diputada plegada a los cánones religiosos y conservadores y emigró a las filas de quienes defendían a los gais. ¿Y esto por qué? La respuesta es más que clara: En primera instancia para congraciarse con la comunidad sexualmente diversa y buscar votos para las próximas elecciones y en segundo término evitar el linchamiento político y el escarnio público al cual en venideros días sería sometida, pues ella y Justo Orozco son harina del mismo costal.
Supongo que ilustres defensores de la población LGBTTTI como Carmen Muñoz, José María Villalta y María Eugenia Venegas sintieron la misma mezcla extraña de enojo y a la vez de risa que yo experimenté al ver tal muestra de hipocresía, demagogia y conveniencia política, en contraposición a su actuar responsable, serio y ético en torno al tema.
Pero ni modo, no solo en la economía se mueven las cosas de una posición a otra en busca de mayores réditos. ¡Golondrinas veréis Sancho!

Jackeline Ulloa Mora
Asesora parlamentaria