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Miércoles, 12 de diciembre de 2018



FORO DE LECTORES


La democracia desde el municipio

| Lunes 12 noviembre, 2007


La democracia desde el municipio

Don Fabio Molina acaba de publicar el libro “La democracia desde el municipio, el nuevo Estado descentralizado”, el cual sin duda será de lectura obligatoria para todos aquellos que hablen en serio y trabajen en verdad por la descentralización territorial.
Alcaldes, regidores de los 81 cantones, síndicos de los concejos de distrito, diputados, autoridades políticas y académicas, dirigentes de la Unión Nacional de Gobiernos Locales, dirigentes comunales, todos tenemos en estas páginas uno de los insumos más integrales, sistemáticos y críticos sobre esta temática que constituye, a mi entender, una de las tareas más urgentes de acometer en el país, si queremos resolver las graves disfuncionalidades del Estado y cimentar la democracia costarricense en este nuevo siglo.
Aborda con propiedad e integra el enfoque teórico-doctrinario, la clarificación ideológica del concepto de descentralización, el análisis jurídico y la proposición programática para la actual etapa, donde el proceso aún no toma perfiles definidos.
¿Qué entendemos por descentralización territorial? ¿Como concepto? ¿Como proceso?
Hay dos aspectos de importancia que deseo resaltar. En primer lugar, su aporte en la clarificación ideológica del concepto, puesto que, como se dice aquí, no todo lo que se hace bajo la consigna de la descentralización resulta ser descentralización territorial. Particularmente rico es el concepto de “descentralización democrática” en oposición a diversas corrientes; cuyo centro neurálgico es la investidura legitimada popularmente de las autoridades locales (se transfiere poder, recursos y competencias no hacia agentes privados o el mercado), la participación comunitaria en la gestión local (especialmente en la planificación cantonal). La municipalidad como auténtico gobierno local, el alcalde y la comunidad cantonal son los actores principales del proceso de descentralización.
En segundo lugar, resalta la profundidad del análisis del concepto fundamental de “autonomía municipal”, rico entramado por medio del cual el poder constituyente soberano confiere a las municipalidades la atribución y las más completas facultades para ejercer plenamente como verdaderos gobiernos locales. Esto es, la autonomía es el límite a la injerencia de otros poderes distintos al municipal, en el gobierno, administración, gestión y determinación de los asuntos públicos locales. Gobierno local es más que simple administración, es ejercicio real de potestades. Autonomía que integra la unidad del Estado, al estar sujeta a la misma directriz constitucional de coordinación con otras esferas públicas, para la eficiente realización de los intereses locales, solo que en el nivel local sin sujeción o subordinación. Por eso resalta la propuesta de los concejos cantonales de coordinación intergubernamental, coordinados por el alcalde.
Solo estos dos aspectos discutidos con esa propiedad, entre tantos otros, dan idea de la importancia y profundidad del tema y nos sugieren de inmediato la pregunta ¿de quién o qué esperamos para emprender el proceso de descentralización territorial? ¿A quien echamos la culpa de que aquí se haga tan poco, nada o casi nada para la descentralización? ¿Es que falta marco jurídico para hacer una real gestión municipal?
Ciertamente se requiere un marco jurídico mucho más amplio y definido, por eso retomo la propuesta de que se promulgue una reforma constitucional para un capítulo de descentralización territorial en la Carta Magna. Faltan más recursos, aun cuando ya se cuenta con una hacienda municipal más robusta. Faltan muchas cosas, como las que en este libro se hace inventario.
Pero la piedra angular del proceso de descentralización está ahí en la municipalidad, cuando se entienda que la Constitución le da suficientes potestades y poderes para tomar plenamente la gestión del gobierno local, sin injerencia de ningún otro poder, solo actuando de conformidad con el bloque de legalidad de nuestro ordenamiento. Por eso la participación de la comunidad en esa gestión, particularmente en el proceso de la planificación local, es clave y decisiva.
La discusión es trascendental. Los aspectos técnicos de un proceso de esta naturaleza, como de cualquier otro, son siempre importantes. Complace ver cómo se reasume este debate con solidez técnica y claridad política.

Federico Tinoco Carmona
Diputado