Vilma Ibarra

Vilma Ibarra

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Miércoles 3 Julio, 2013

A la tensión habitual entre periodistas y políticos hay que adicionar el plato fuerte de la irrupción del ciberespacio en nuestras vidas


Hablando Claro

La demanda

Las relaciones entre la prensa y los políticos siempre han sido de fricción. Aunque el término refiere a la prensa tradicional, hay que añadir a otros actores cuya vinculación con el poder también es mediada hoy gracias a blogs, redes sociales y cualesquiera otros canales cibernéticos.
Lo cierto es que a la tensión habitual entre periodistas y políticos hay que adicionar el plato fuerte de la irrupción del ciberespacio en nuestras vidas. Y como sabemos, fe de esto pueden dar hasta los políticos de las naciones más poderosas del planeta.
En nuestro pequeño país, el gobierno no ha cesado de recordárnoslo desde el primer día: “Somos la primera administración que gobierna con las redes sociales” Menuda cosa. Declaraciones van y lamentos vienen, expertos y presupuestos, la administración Chinchilla Miranda ha quedado —literalmente— amarrada a su manifiesta incapacidad para manejarse con las redes. Aunque por supuesto, nadie se atrevería a decir que este haya sido ni por asomo su principal problema comunicativo.
Como ya todos sabemos, la Presidenta de la República querelló a un hotelero que se dejó decir en una red que ella había comprado mansiones y palacios con energía limpia incluida en el hoyo azul del paraíso nicoyano.
La afirmación del cibernauta empresario no habría pasado de ser más que una de miles de hiperbólicas y hasta mentirosas afirmaciones que circulan en la red, de no ser por la ya probada inclinación de la familia presidencial a las querellas judiciales por su honor maltratado (recuérdese la de Adrián Chinchilla contra la colega Vanesa Loaiza y la de doña Laura siendo candidata contra Otto Guevara por la supuesta mansión en la que vivía).
Ayuda invaluable por supuesto en estos casos es que haya un abogado “con ganas”. Así pues el jurista del clan ha dejado caer algunas perlas (tal vez dignas de mejores causas) pero en todo caso reveladoras de la tentación que los anima.
Dice don Alexander Rodríguez que este es un caso puntual y que la Sra. Presidenta no anda en la actitud de acallar personas pero que, de ser necesario, la puerta está abierta para más demandas. También dijo que pueden tolerar críticas y hasta insultos siempre que sean honestos, y ni injurien ni asuman actitudes machistas (¿?).
Según la Defensora de los Habitantes lo que sucede es que doña Laura llevó las cosas demasiado lejos porque está mal asesorada. Francamente no lo creo. Me parece que en estos asuntos, priva su determinación.
Cualquiera que sea el caso, yo por mi parte me siento tranquila con la afirmación del abogado Rodríguez cuando asegura que no tiene una impresora de querellas. Eso es bueno. Sobre todo porque perteneciendo yo al segmento de la prensa tradicional, ando por estos días con la daga en el cuello, dada la amenaza de demanda por injurias y calumnias que el hoy candidato presidencial socialcristiano pregona que va a entablar contra Hablando Claro.
El problema es que siempre es posible encontrar otro abogado con ganas.

Vilma Ibarra