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Jueves 8 Julio, 2010


América Latina debe revolucionar la formación de maestros y adoptar programas de estudios de calidad mundial. Pero también debe atacar la abismal desigualdad y la angustiante escasez de oportunidades económicas

La década de América Latina y el Caribe

Si bien las proezas de los equipos latinoamericanos han llenado las crónicas sobre la Copa Mundial en la prensa europea y estadounidense, en las secciones de negocios de los diarios se destacan otros resultados mucho más impresionantes.
Este año las economías de América Latina y el Caribe crecerán un promedio del 4,5%, el doble de la tasa pronosticada para Estados Unidos y cuatro veces más que la eurozona. Los déficits fiscales de nuestra región alcanzarán un promedio del 2,3% del producto interno bruto, frente al 6,8% en la eurozona y el 10,6% en Estados Unidos. La deuda pública total latinoamericana está casi a la mitad del actual nivel de las deudas públicas de Europa y Estados Unidos.
Esta dramática reversión de roles no es accidental. En los últimos 20 años la región se ha transformado profundamente.
El caso de Brasil, cuya economía crecerá más del 7% este año, es emblemático: se ha convertido en una potencia industrial y agrícola mundial, sacando a unos 30 millones de personas de la pobreza. Similar progreso se comprueba, en distintos grados, en muchos países vecinos.
Los cimientos del desarrollo sostenido, particularmente la estabilidad política y la prudencia fiscal, se han consolidado en gran parte de la región. Superada la crisis financiera global, América Latina y el Caribe tiene una oportunidad histórica para concluir tareas pendientes y sumarse a los países asiáticos en la vanguardia de una recuperación mundial.
Para lograr esa meta nuestros gobiernos deberán salirle al cruce a varios problemas postergados, como mejorar la calidad de la educación.
América Latina puede enorgullecerse de la virtual erradicación del analfabetismo y la universalización del acceso a la escuela primaria. Sin embargo, en los exámenes internacionales de desempeño educativo nuestros niños figuran al fondo de la tabla de resultados. Para concluir la tarea, América Latina debe revolucionar la formación de maestros, adoptar programas de estudios de calidad mundial y lograr que los directores de escuelas asuman su cuota de responsabilidad por el rendimiento estudiantil.
Casi todos nuestros países van rumbo a alcanzar el Objetivo de Desarrollo del Milenio sobre acceso al agua potable. Pero millones de hogares tienen agua apenas unas horas al día. En nuestras ciudades, casi el 80% de las aguas negras se vierte directamente en arroyos, ríos y lagos. Para concluir la tarea, los gobiernos deben asegurar el abastecimiento de agua 24 horas al día y el tratamiento de todo el caudal de aguas servidas.
La telefonía celular ya es ubicua en América Latina y el Caribe, cuyas tasas de acceso a Internet también están entre las más altas del mundo en desarrollo. Pero nuestros deteriorados puertos, ferrocarriles y carreteras agregan costos al comercio exterior. Para concluir la tarea, América Latina debe ofrecer claros incentivos y garantías para atraer cientos de miles de millones de dólares en inversiones para modernizar su infraestructura de transporte.
La matriz energética de América Latina es una de las más limpias del mundo. Además de ser un gran productor de biocombustibles sostenibles, más del 65% de su electricidad proviene de usinas hidroeléctricas. Pero en los últimos años, las cotas de sus grandes embalses bajaron peligrosamente debido a sequías. Para concluir la tarea, la región debe desarrollar fuentes de energía alternativas y lograr una integración que permita que el gas natural fluya por todo su territorio.
Las exportaciones tradicionales como el cobre y la soya han impulsado el resurgimiento de América Latina. Pero la región agrega poco valor a sus materias primas y está muy por detrás de Asia en ciencia, tecnología e innovación. Para competir, los gobiernos deberían duplicar sus inversiones en investigación y desarrollo y financiar grandes programas, como uno lanzado recientemente en mi país, Colombia, para vincular a las empresas con centros científicos.
Uno de los mayores logros de América Latina en las últimas dos décadas ha sido la consolidación democrática, dejando atrás su legado de dictaduras. Sin embargo, la delincuencia hoy socava la estabilidad política y amenaza el progreso económico. Para concluir la tarea, los gobiernos deben reformar sus sistemas de justicia y seguridad. Pero también deben atacar la abismal desigualdad y la angustiante escasez de oportunidades económicas.
Como en los campeonatos de fútbol, las últimas rondas suelen ser las más difíciles. Sin embargo, cada uno de estos objetivos está a nuestro alcance. Los gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo recientemente acordaron una histórica ampliación de nuestro capital para asegurar que la región cuente con una gran fuente de apoyo técnico y financiero para acometer estas tareas.
Estoy seguro de que juntos podemos hacer que este nuevo decenio sea la década de América Latina y el Caribe.

Luis Alberto Moreno
Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo