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Mejores consumidores, más cuidadosos, ya sea en casa o en la calle, puede ser uno de los aprendizajes que luego de la crisis dejen una Costa Rica mejor que la de antes

La crisis nos enseñó

La crisis económica cambió los hábitos de consumo del costarricense. Ahora somos más ahorrativos que hace un año y dejamos un poco más de lado los lujos. La opinión generalizada es que todo está más caro según lo dice una nota de este medio ayer. Aunque se calcula que estos cambios no serán permanentes, según la opinión de la mitad de la gente a la que se le preguntó, cerca de un 20% de las personas dijo que una vez superada la crisis mantendrá los nuevos hábitos de consumo.
Habrá que esperar para ver qué sucede y el inicio de 2010 nos dirá qué pasó durante las fiestas de fin de año en materia de consumo. Unas fechas que llevan generalmente a gastar mucho y en algunos casos, al menos hasta hace un año, a endeudarse para derrochar lo que no se tiene.
Pero los nuevos hábitos en todo caso son dignos de estudio puesto que un porcentaje de la población afirma que los conservará.
Además de que estas personas pueden haber descubierto que disfrutan igual de la vida aun si cuidan más su dinero, otro factor que podría estar incidiendo en ciertos hábitos como el de comer más en casa y menos en el restaurante es la inseguridad en las calles. La gratificación de salir no es la misma si se lleva por dentro el temor a un asalto.
De todos modos los cambios pueden haber beneficiado a quienes proveen todo tipo de insumos para que el hábito de las reuniones y comidas en el hogar sean agradables. En cuanto a que los costarricenses recuperen el deseo y el disfrute de salir de casa, es algo que solo puede lograr la labor de las autoridades con una política de Estado en ese sentido. Esto volvería a dar impulso al deseo de compartir en espacios públicos y al turismo.
En cualquier caso, los cambios obligados y la disposición a mantenerlos o el deseo de volver a las viejas costumbres, pueden ser una buena oportunidad para desplegar campañas que ayuden a los costarricenses a mejorar sus hábitos en todos los sentidos. Mejores consumidores, más cuidadosos, ya sea en casa o en la calle, puede ser uno de los aprendizajes que luego de la crisis dejen una Costa Rica mejor que la de antes.
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