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Sábado 1 Noviembre, 2014

En mi experiencia personal niego que los magistrados respondan a un determinado partido político


¡La corte no es un monstruo peligroso!


LA REPÚBLICA, del 26 de octubre, publicó una entrevista al licenciado Juan Diego Castro, donde manifiesta que “la corte es un monstruo peligroso”. 
Hoy, cuando el Poder Judicial ha sido disminuido considerablemente en su presupuesto, con el desmantelamiento de programas impuestos por el mismo Poder Legislativo, también se amalgaman los enemigos de la legalidad y la constitucionalidad (en un sentido castrista) para socavar la institucionalidad judicial.
Lamentamos, porque no se comprende, la posición de debilitar el Judicial por quienes gobiernan y quienes, sin lógica, por medio de la reducción presupuestaria creen evitar los controles a los politiquillos, mientras postulan la seguridad ciudadana. Mancillan la democracia y la historia con una “política” muy cuestionable para los tiempos actuales.
La crítica del licenciado Castro es destructiva, sin pruebas, con lenguaje soez, con afirmaciones altamente contradictorias para atacar la Corte Plena, también denuncia un compromiso de relación partidaria de los magistrados con sus propios partidos y endilgando nombramientos partidarios: “al último (sic, la última) como del PAC”.
En mi experiencia personal niego que los magistrados respondan a un determinado partido político. Al contrario, su nombramiento adquiere un compromiso institucional profundo con la Corte y el Poder Judicial, jamás partidario. Es risible cualquier tipo de fracciones políticas entre los magistrados.
Para el lector no familiarizado con la estructura, historia y cultura en la organización del Poder Judicial, esas acusaciones podrían sorprenderle. Pero son falacias calamiti para confundir, sobre todo cuando, mesiánicamente, él, plantea la reforma a la Constitución Política.
De las ambiciones políticas de Castro todos los del medio las conocemos. Hoy nadie le dará importancia, pero estoy seguro de que ante sus atrevimientos y lenguaje irrespetuoso, exagerado, y despectivo hacia la Corte Plena, sus magistrados, y el Poder Judicial, no logrará nada, no mejora nada. Además, muchos saldremos a defender la institucionalidad, impidiendo el quebrantamiento del nuestro Poder Judicial, pilar sólido de la Justicia en democracia. Ahí me encontrará Castro.
Y la defensa no ignora lo debido por la Corte al país. Tal como la falta de oralidad para todo el sistema de administración de justicia, en particular en el derecho privado.
Conocemos grandes juristas, con niveles muy superiores a Castro en conocimiento, estudios y desde luego moral, ingenuamente candidatos a magistrado, convertidos en víctimas inocentes porque él se ha inmiscuido en la Asamblea llevando murmuraciones, denigrándoles para cerrarles el ingreso a la Corte Plena. ¿Esto no es signo de una corrupción mayor? Nunca se enfrenta. Se actúa con habladurías “secretas” como si viviéramos en una logia de secretismo ya superado por la historia costarricense.
¡¡¡Entonces el monstruo peligroso no es la Corte sino Castro!!!

Ricardo Zeledón Zeledón

Exmagistrado, Corte Suprema de Justicia