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Jueves 10 Mayo, 2012

La corrupción que carcome a Costa Rica

Es pertinente, en vista de los últimos acontecimientos, plantear algunas consideraciones sobre los reiterados hechos de corrupción tanto en el sector público como en el privado.
El país viene afectado hace algún tiempo por una gran corrupción en ambos sectores. El último caso relevante es el que se dio en la “Trocha Fronteriza”, supuestamente realizado por unos funcionarios del Conavi, según la información periodística y que le costó el puesto al Ministro de Obras Públicas y Transportes.
Costa Rica vive una crisis moral y de valores. La evidencia los recientes casos de aparente corrupción en contrataciones de consultorías en el sector público y la evasión en el pago de impuestos, el manejo de los recursos de la Deuda Política y la corrupción en todos los ámbitos, el pago de dádivas que en 2011 alcanzó la suma de ¢18 mil millones, el narcotráfico y lavado de dinero, la pérdida de valores como honestidad, transparencia y solidaridad.
Sin duda la sociedad costarricense vive una crisis de valores como nunca. Muchos que quieren hacerse ricos en corto tiempo con la ley del mínimo esfuerzo, buscan el dinero fácil del narcotráfico y de los negocios ilícitos así como actos de corrupción en el sector público.
Se da una serie de situaciones que reflejan lo dicho. Ese deseo de muchos de obtener recursos lo más fácil y rápido posible se une a la falta de solidaridad de algunos hoy.
Un elemento sustancial es que la pérdida de valores se ha dado de manera continuada. En épocas anteriores la honestidad, integridad y respeto a los demás, eran el norte que guiaba el accionar de los costarricenses.
Hoy pareciera que nos hemos acostumbrado a problemas de corrupción, de inseguridad ciudadana y a ser menos solidarios. Predominan los antivalores como “hacerse rico sin trabajar mucho”, “no importan los medios para lograr los fines” y “la poca transparencia en las actuaciones de las personas”.

Es importante recordar que corrupción no solo es malversación de fondos públicos, sino que también lo es cuando se toman decisiones para favorecer a ciertos sectores, o se utilizan los puestos públicos para servirse o para beneficios personales y no para servir al pueblo, que es quien paga esos salarios.
También es corrupción cuando se paga dinero para aligerar trámites o lograr contrataciones. Los que ocupan cargos públicos deberían tener siempre presente la celebre frase del recordado presidente de Estados Unidos Abraham Lincoln: “el Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.
Es hora de volver a propiciar, desde lo público y lo privado, una cultura de valores como la honradez, integridad y transparencia que guíen a Costa Rica por un rumbo de verdadera honestidad, transparencia, solidaridad, desarrollo económico y protección y sostenibilidad del medio ambiente.

Bernal Monge Pacheco
Consultor