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Lunes 13 Mayo, 2013

El costarricense ha venido en un proceso de cambio. Es un ciudadano más crítico, analista e informado, dispuesto a manifestarse cuando siente que sus derechos e intereses están siendo afectados


La conveniencia de una buena negociación

En los últimos tiempos se ha venido incrementando una serie de protestas de la sociedad civil, como un mecanismo para alcanzar sus demandas, con el agravante que se genera, en la mayoría de los casos, un problema mayor al país como paralizar una institución pública, obstaculizar el libre tránsito, provocando un caos vial que implica un aumento de la factura petrolera, pérdidas para los negocios comerciales, llegadas tardías al trabajo, ausencia a citas médicas y a centros de estudio, para citar algunos.
Ante esta problemática lo más conveniente es recurrir a una mesa de negociación convocada por el Gobierno, municipalidades y los grupos interesados que en tiempo prudencial, muestren disposición de analizar las inquietudes que se presenten, con el compromiso de todos para encontrar el mejor resultado posible.


Los acuerdos tomados deben ser razonables y estar dentro del marco jurídico que regule la actividad , pero no buscar soluciones momentáneas muchas veces solo para salir del problema, que con el tiempo podría convertirse en un problema mayor.
En la mayoría de los casos las decisiones deben ser para el mediano o largo plazo, pero bien planificadas y con respaldo económico.
Sin embargo dentro de estas negociaciones debe prevalecer la confianza, el respeto, la transparencia y disponibilidad de dedicar muchas horas de trabajo y sacrificio, motivos suficientes para que los representantes escogidos sean los idóneos y los más conocedores del motivo y sus alcances.
Esto deberá hacerse con metas y objetivos claros, con el fin de que se vean beneficiadas ambas partes, sin afectar a terceros.
Es necesario además, que los datos e información que se manejen en estas reuniones estén a disposición de los interesados para su respectivo análisis. La voluntad de negociación, escuchar y analizar las propuestas, permite lograr la solución requerida.
El costarricense ha venido en un proceso de cambio, en la actualidad es un ciudadano más crítico, analista e informado, dispuesto a manifestarse cuando siente que sus derechos e intereses están siendo afectados.
Es una realidad que estamos viviendo y que no debe pasar inadvertida a los actuales y futuros gobernantes.
Otro de los obstáculos que demoran los procesos, es la rigidez y lentitud con que operan la mayoría de las instituciones públicas, donde prevalecen los trámites lentos y engorrosos.
Razones que ameritan una verdadera reorganización del Estado, tema del que se viene hablando hace muchos años, y así ofrecer una muy buena y eficiente gestión administrativa, gerencial y financiera.
Pero esto exige una acertada planificación, mejor control en el uso de los recursos públicos y así lograr la estabilidad económica, política, social y ambiental que todos deseamos.
Costa Rica cuenta con todos los elementos para lograrlo, pero se deben tomar decisiones trascendentales.

José Francisco Bolaños Arquín

Administrador de negocios
[email protected]