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La presidenta electa Laura Chinchilla tiene la posibilidad de iniciar su gestión entablando relaciones para plantear propuestas y escuchar ideas para que sus planes fluyan sin tropiezos y se conviertan en realidad

La conciliación es la clave

Los gobernantes de este país en los últimos tiempos han hablado de ingobernabilidad atribuyéndola a diversas causas. Hoy, que tenemos presidenta electa, el tema está de primero en el tapete nuevamente porque sin gobernabilidad no se puede avanzar a buen ritmo, como esperamos que pueda hacerlo la administración que se iniciará en mayo.
La más valiosa vocación ejecutiva puede desaprovecharse si no se combina con la capacidad de abrirse a escuchar y saber negociar. Y toda negociación debe incluir la disposición de las partes a ceder en algo para obtener algo. Si algunos mandatarios en el pasado reciente no han puesto en práctica adecuadamente esta apertura para escuchar, dialogar y conciliar con el resto de las fuerzas políticas y sociales del país, esto se ha traducido en una cuota de ingobernabilidad que a nadie beneficia.
La presidenta electa Laura Chinchilla tiene ahora la posibilidad de iniciar su gestión entablando relaciones para plantear propuestas y escuchar ideas en mesas de negociaciones de ambiente respetuoso y cordial que será el mejor para que sus planes y proyectos fluyan sin tropiezos y se conviertan en realidad.
Le deseamos éxitos también a la futura mandataria en la forma de enfrentar un Congreso dividido (con la participación de ocho agrupaciones) en donde también el diálogo sereno y el oído atento, en lugar de las posiciones inflexibles, será lo que le ayude a concretar los mejores acuerdos en beneficio del país.
Chinchilla tiene metas muy concretas para temas vitales como devolver a la gente la seguridad, construir infraestructura y nombrar especialistas para reducir las listas de espera en la Caja Costarricense de Seguro Social.
Pero también es urgente y se propone evitar la deserción en la educación pública, mejorar la cobertura de becas y expandir la educación técnica, ordenar el uso del territorio para proteger áreas de conservación, manejo correcto y justo de aguas, fomento de producción de energías a partir de recursos limpios, entre otras.
Grandes temas que requieren un diálogo nacional en algunos casos y en otros mesas de negociación de donde surjan acuerdos como producto del intercambio de ideas y el espíritu conciliador.
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