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Sábado 29 Junio, 2013

La ciudad limpia no necesita de un batallón de máquinas de limpieza, solo de la disposición y la cultura de quienes la habitan


La Ciudad Blanca del Guanacaste

De San José a Liberia, Guanacaste, la llamada “Ciudad Blanca” se tardan unas cuatro a cinco horas, en un recorrido seguro, en buses de primera, silenciosos, con sanitario y algunos, de dos niveles con ventanas panorámicas.
Liberia es una ciudad limpia. En el parque central no se ve basura tirada por ningún lado y sus bancas (“pollos”) invitan a sentarse para escuchar y soñar la música folclórica de esa región.
La ciudad es segura, vigilada día y noche por la Fuerza Pública. La Calle Real es bellísima comenzando por su edificio histórico de la Gobernación seguido de preciosas casas coloniales a la espera del proyecto de aceras más anchas y arborización que resaltarán el tradicional y hospitalario Hotel Liberia, esmeradamente atendido por don Warren Meza.
Más adelante, el Café Liberia, también restaurantes, a la altura de las cafeterías europeas, con piano, teatro, pinturas y bellas decoraciones de finales del Siglo XIX e inicios del XX, administrado por el Lic. Olger Otárola, el paso por él resulta ser muy agradable.
El Museo, actualmente en remodelación, una vez terminado lucirá imponente, tomando en cuenta la historia del Guanacaste. Liberia es una ciudad moderna de heladerías, fuente de sodas, tiendas, centros comerciales, hoteles, biblioteca y lindas iglesias, como La Agonía, con más de 200 años de existencia. A su lado, en otro de los parques, el monumento al poeta Tito Salazar.
En Liberia los restaurantes como El Toro Negro, El Bramadero y muchos otros, son de primera, donde se encuentra comida típica e internacional. Como turista, se pasa bien, en especial, si usted visita África Mía donde encontrará un rincón del continente africano, inolvidable para los niños.
También, las Cataratas de Llanos de Cortés a las que sí recomiendo que tanto la municipalidad, como la oficina de turismo, le hagan gradas con soporte y miradores, para convertirla en un verdadero atractivo de la selva, donde se está en contacto con congos, aves y otros animales.
Un poco más lejos, el imponente volcán Rincón de la Vieja. Liberia tiene dos hospitales magníficos, uno es privado, con atención en medicina y cirugía y también, el segundo aeropuerto internacional de Costa Rica con capacidad para todo tipo de avión, donde se puede viajar a todos los rincones del mundo.
Cerca, el proyecto del astronauta y científico costarricense Dr. Franklin Chan Díaz, que tiene el mayor récord de viajes al espacio (NASA), Ad-Astra Rocket. Ahí, en la actualidad, los ingenieros y científicos costarricenses trabajan en el motor de Plasma (VASIMR) para el futuro, que permitirá hacer viajes económicos al especio.
De Liberia se pueden visitar playas, como Tamarindo y otras, visitar Santa Cruz o ir a Nicoya pasando por el Puente de la Amistad. De Liberia a Cañas, se construye la moderna carretera de ocho carriles que pasa en medio de la “pampa guanacasteca” entre pastos verdes, caballos y ganado. En Liberia, bailar al ritmo de “Luna Liberiana”, resulta romántico donde, inexplicablemente, se excita la admiración y el amor. La ciudad limpia no necesita de un batallón de máquinas de limpieza, solo de la disposición y la cultura de quienes la habitan.

Eliseo Valverde Monge

Médico