Alvaro Madrigal

Alvaro Madrigal

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Jueves 8 Diciembre, 2011


De cal y de arena
La CCSS en ineptas manos

Sus tribulaciones son graves. A ratos le dificultan respirar. Es cuando manifiesta tonalidades violáceas casi que presagiando lo peor. La Caja Costarricense de Seguro Social anda mal. Evidentemente porque ha sido mal administrada, hoy y ayer. Las valoraciones hechas por la misión técnica enviada por la Organización Panamericana de la Salud a dictaminar sobre las finanzas, compromisos y competencias de la Caja y lo que destapa la comisión investigadora que encabezó el economista Fernando Naranjo, desnudan la torpe gestión administrativa de que ha sido objeto “esta extraordinaria construcción social que tan excelentes resultados ha dado no solo en términos de salud sino también de cohesión social”, al decir de la OPS.
El brillo que un día le dieron personalidades como el Dr. Guido Miranda, se perdió en la opacidad de los mediocres a los que distintos gobiernos confiaron esta joya, también con la complicidad de los gremios anquilosados en su junta directiva. Fueron incapaces de ir adaptando la institución a la cambiante realidad de la sociedad; no midieron el impacto de la llegada masiva de usuarios no contribuyentes ni tuvieron cacumen para salir al paso de aquel engolado presidente ejecutivo que atiborró su planilla con 10 mil plazas más; tampoco pudieron encarar el desafío financiero provocado por la mora gubernamental en el pago de sus aportes a la seguridad social.
Es que ni siquiera se ocuparon responsablemente de parar la evasión y la elusión de las cuotas. Los de ahora pasaron página a la denuncia hecha en marzo pasado por 18 jefaturas médicas mortificadas porque 15 salas de cirugía eran virtuales pocilgas; nunca se percataron de las penurias en que trabajaban los anestesiólogos.
Claro, así administrada, la CCSS va a colapsar. Para goce de quienes hace rato buscan quebrar el modelo instituido para atender las necesidades de promoción, prevención, curación y rehabilitación de la salud de todos los habitantes. ¿Quién les exige rendición de cuentas?
La huelga de los profesionales en anestesiología fue inhumana. Si bien había pertinencia en sus reclamos en modo alguno había derecho a paralizar los servicios con riesgos inminentes.
Al final, los anestesiólogos se salieron con la suya sencillamente porque la razón les asistía. Entonces, ¿qué tara padece la administración de la Caja cuya intransigencia de días castigó tanto a los pacientes, para terminar avalando poco menos que todo el pliego de reclamos?
Coincidentemente y en una nueva expresión del autismo que padece, la presidenta Chinchilla arrolla la mica y se las pinta dejando el rancho ardiendo. Más le preocupa atender la agenda turística que le prepara una ministra que ninguna cercanía mantiene con la realidad nacional y se va a Japón con una agenda llena de vacíos como si aquí todo fuese paz y gloria.
Tanta liviandad le sería dispensable si al menos hubiera castigado con la destitución a tantos incompetentes enquistados en la CCSS. Hace falta firmeza para algo bastante más trascendente que JUDESUR.

Alvaro Madrigal