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Miércoles 30 Julio, 2014

Se podrían haber aprovechado mejor los recursos de las embajadas y consulados de la República para promover el turismo


La burocracia

Hace exactamente 50 años un diputado presentó a la corriente legislativa de nuestro país un proyecto para eliminar el Instituto Costarricense de Turismo y en su lugar crear un Departamento Nacional de Turismo, adscrito al Ministerio de Relaciones y Culto.
De esta forma, según el visionario diputado Eduardo Víquez Ramírez, se cumpliría mejor el propósito de incrementar el turismo y de aprovechar mejor los fondos públicos.
Lástima que dicha iniciativa no prosperó, ya que efectivamente se podrían haber aprovechado mejor los recursos de las embajadas y consulados de la República para promover el turismo y se pudo haber incluido además el comercio exterior como parte del trabajo profesional que realiza dicho ministerio.
Pero no, en nuestro país hacemos todo lo contrario, cada día creamos más burocracia para solucionar los problemas y lo único que la nueva burocracia hace, es entrabar más y más. Veamos otros pocos ejemplos:
Pobreza: Existen 40 instituciones y 60 programas para bajar la pobreza con un presupuesto combinado de ¢600 mil millones y, a pesar de ello, no han logrado bajar la pobreza ni un punto.
Combustibles: Gracias a Recope, la única refinería del mundo que no refina ni una gota de aceite para cocinar, tenemos la gasolina más cara de Centroamérica. En agosto de 2006, el petróleo alcanzó el récord histórico de $154 por barril. Sin embargo, cayó hasta descender a sus niveles más bajos cerrando a $46,26 por barril.
Durante estos últimos años las rebajas autorizadas por la Aresep, no compensaron nunca el porcentaje de más del 75% de baja en el precio internacional del crudo.
Ello significó que seguimos pagando el mismo precio de agosto 2006. Todo ello sin dejar de mencionar que, como todos sabemos, el dólar en relación con el colón bajó igualmente y tuvo una depreciación del orden del 15% frente al colón.
Becas: ¢16 mil millones en becas para los estudiantes se quedaron sin entregar a los jóvenes necesitados y deseosos de superar la pobreza y la miseria por medio de una pequeña ayuda económica por Fonabe. Sobran las palabras.
Víctor Hugo, novelista francés, 1802-1885, decía: “Entre un gobierno que lo hace mal y un pueblo que lo consiente, hay una cierta complicidad vergonzosa”.

Eloy Alfaro Altamirano

Abogado
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