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Martes 16 Junio, 2015

La angustiante inutilidad del Estado

Es una vergüenza nacional que la CCSS no haya podido concretar el expediente electrónico en más de dos décadas, sobre todo considerando que es la institución pública que tiene la planilla más frondosa de informáticos, más de 646 privilegiados que gozan de trabajo formal, beneficios y buenos salarios.
Ahora Gabriela Murillo, directora de Infraestructura y Tecnología de la Caja, afirma que implementar el expediente clínico digital en hospitales podría llevar ocho años más; es decir, en 2023, fecha en la que seguramente pedirán más oxígeno.


¿Cómo es posible que estando ya el planeta en la cresta de la ola de Internet de las Cosas, los administradores de Costa Rica sigan “jugando cromos” a espalda de las tecnologías que mueven al mundo?
Con Internet de las Cosas (IdC), el expediente digital sería realidad en pocos meses y con ahorros significativos para el país. Pero nuestros gobernantes, por desconocimiento o movidos por intereses tan grandes como sombríos, nos obligan a seguir viviendo en el oscurantismo.
Este caso comprueba que la horda de jerarcas que no se bajan del avión, no hacen más que turistear a costa del Estado, porque ninguno viene a liderar aquí los avances que el mundo experimenta con Internet de las Cosas en áreas tan críticas como las de la salud, la energía, el transporte, la agricultura, entre otras.
En este caso, como en el de la platina, ya deberían haber cantidad de despedidos y procesados por haber ocasionado gastos astronómicos innecesarios o inútiles. Pero seguimos sin ver correctivos ejemplarizantes, pero sí muchos viajes de placer que confirman que con Costa Rica se sigue jugando...
El IdC está empujando aceleradamente al mundo a la tercera revolución industrial y a un cambio de paradigmas que afecta los modelos de negocios de las empresas existentes. Tiene a Alemania a la cabeza mundial en la producción de energía limpia y distribuida. El Internet de las Cosas muestra cómo es más económico construir una ciudad inteligente que ponerles parches a las viejas y ni qué decir cómo construir infraestructura con ahorros de hasta 35% que perder tiempo, dinero y confianza nacional en los remaches de la platina.
Con Internet de las Cosas, según expertos, prácticamente no habría necesidad de maltratar a los costarricenses con un nuevo plan fiscal. ¿Pero cuántos funcionarios de Hacienda o cuántos diputados o ministros conocen el tema?
Estados Unidos, China, la Unión Europea y el Parlamento Europeo, integran afanosamente comisiones de trabajo para determinar la mejor manera de aprovechar el Internet de las Cosas; mientras que nuestros gobernantes siguen anquilosados en el viejo paradigma.
Una luz al otro lado del túnel son las esperanzadoras declaraciones del nuevo ministro de Ciencia y Tecnología, Marcelo Jenkins, prestigioso profesional e investigador de la computación, quien estrenó su gestión con un evento dedicado al Internet de las Cosas realizado en el Cenat y que concitó a líderes del sector productivo, de la academia y del Consejo de la Promoción de la Competitividad.
En su discurso, Jenkins se comprometió a impulsar desde su cartera el Internet de las Cosas. La pregunta es si podrá él solo apalancar estos cambios críticos para el país desde un ministerio con un presupuesto tan pequeño.

Ana Madrigal
Periodista