Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

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Miércoles 7 Marzo, 2012


PIZARRON
La alianza política y electoral


El tema de la alianza política y electoral de varios partidos parlamentarios, con miras a la elección del Directorio Legislativo, del 1º de mayo próximo, y a la propia elección nacional presidencial y de diputados de 2014, es relevante tanto por las contradicciones que afloran en el seno de los partidos, como de sus principales dirigentes, en torno a ambos temas, pero también por la aparente necesidad que hay de constituir un bloque electoral en capacidad de derrotar al PLN, a quien ciudadanos en encuestas y analistas de todo signo señalan como posible ganador de dichos comicios, independientemente de quien sea su candidato.
La alianza política es respecto a políticas y acciones conjuntas a desarrollar en el escenario legislativo, que trascienden a la mera elección del Directorio, como proyecto estratégico de visión país.
La alianza política exige un proyecto común, expresado en un programa común, con una serie de acciones a ejecutar coordinadamente por todos los partidos, al menos en algunos proyectos de ley, que den idea de la visión de país que quieren impulsar.
La aprobación de los proyectos de ley por sí mismos, sin ejercer gobierno de la República, no es más que cogobernar a favor del partido gobernante, lo cual se hace en la Asamblea.
Hasta ahora no ha habido nada que en este sentido la llamada Alianza por Costa Rica, configurada el pasado 1º de mayo, pueda exhibir como parte de una visión grupal de quienes se unieron. Solo la administración de la Asamblea Legislativa y lo que el Reglamento del Poder Legislativo faculta al Presidente de dicho Poder por sí mismo para actuar internamente es lo que podría reconocerse. Pero igual hubiera sido con cualquier partido o persona que dirigiera la Asamblea.
El Presidente de la Asamblea está obligado antes del 1º de mayo a rendir un informe al país de la importancia de su gestión y de la importancia de la alianza que lo llevó a presidir la Asamblea, concretando logros resultado de este proceso, para validar la posibilidad de seguir en lo mismo. Y este informe pasa necesariamente por valorar la importancia estratégica, más que táctica, de dicha alianza, lo cual entra en contradicción con los cuestionamientos que hoy se hacen dentro del seno de los partidos que configuran la alianza. No es tarea fácil.
Lo de la posible alianza electoral para 2014 debe quedarse para después del 1º de mayo. Primero, ver si en esa fecha pueden volverse a unir y, luego, pensar y actuar en amarrar los ejes básicos de lo que podría ser un proyecto de alianza nacional electoral con miras a 2014. Si hay unidad para el 1º de mayo se puede pensar en la siguiente.
El esfuerzo principal de los partidos opositores al PLN debe concentrarse en ver si pueden superar las contradicciones que tienen en torno al cumplimiento del pacto de la Alianza de 2011, continuarla en 2012 con la elección del Directorio Legislativo y asegurar mecanismos que puedan estructurar un posible proyecto electoral conjunto mediante una coalición política.

Vladimir de la Cruz