Carlos Denton

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Miércoles 16 Abril, 2008

La vivienda vertical

Carlos Denton

Cada vez se notan más ofertas de condominios residenciales ubicados en edificios de más de tres pisos; este fenómeno ha sido tan generalizado en lugares playeros como Jacó y Tamarindo que el Gobierno se ha puesto a limitar la altura de estas torres, dependiendo de su cercanía al mar. Pero también se encuentran estas viviendas, una encima de la otra, en el Valle Central.
La publicidad habla efusivamente de sus bondades; sus áreas verdes, sus espacios sociales, sus parqueos bajo techo y sus lujosos acabados. Varias ofrecen cocinas totalmente equipadas con lo último en refrigeradoras y otros artefactos. Si están en la costa, es probable que los dibujos del lugar incorporen el mar, aunque muchos admiten que lo que están ofreciendo es “vistas” al agua y no cercanía.
Hay varias motivaciones para la aparición de estos inmuebles, dos de las cuales son comunes a todos. Los terrenos en el país nunca han estado tan caros, y una torre permite a varias familias compartir el costo de un espacio que estaría fuera del alcance de una. La crisis de inseguridad que azota a toda la nación obliga a las familias a colectivizarse para compartir el costo de guardas armados 24 horas al día. En las costas, existe una tercera motivación para construir torres, y es que hay una cantidad limitada de tierras cerca del mar, y muchos quieren poseer un primer o segundo hogar en esas localidades. Para los que van a comprar un condominio en propiedad vertical, hay algunos consejos que se les pueden ofrecer para ayudarles en la toma de decisión:
Primero y el más importante, si el edificio tiene cuatro o más pisos, debería tener dos ascensores. Muchos constructores edifican torres con un ascensor, y quizás bastante pequeño, y se debería evitar comprar en ellos. Hay que recordar que por este ascensor tiene que entrar todo lo que compran los condóminos vecinos —muebles, verduras, comida china express, para citar algunas cosas comunes— y tiene que salir ropa para la lavandería, probablemente basura de cierto tamaño, y cualquier otro artículo que han comprado y ahora no quieren. Es posible que un chiquito de una familia residente no aguante y se deje orinar mientras llega con su madre a su piso. Pero más importante es que los ascensores no son ni más ni menos que maquinaria y todos requieren pararse para mantenimiento preventivo u obligado. El residente del piso nueve tendrá que usar las gradas el día del mantenimiento. Segundo, si solo hay cinco u ocho parqueos para visitas, no podrá el condómino invitar más de tres o cuatro personas a visitarlo a la vez. Aunque tenga el inmueble un “área social” amplia, si no pueden dejar su auto en la propiedad, serán pocas las visitas.
Tercero, decirle al vendedor que no quiere las cocinas y refrigeradoras bonitas que ofrece y quiere una rebaja en el precio. Si termina pagándolas como parte de la hipoteca durante 15 años, serán los artículos más caros de este tipo que ha comprado en su vida. Cuarto, si está en la costa, averiguar bien lo que hizo el constructor con respecto a las aguas que ingresan (potable); asegurar el abastecimiento. Y también ver lo que hizo con las aguas negras y grises que salen. Quinto, estudiar bien los reglamentos de la Asociación de Condóminos para no permitir al constructor pasar al comprador una serie de costos cinco años más adelante. Si quiere vivir en un condominio de propiedad vertical, bien, pero hay que tener cuidado.

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