Roberto Dobles

Roberto Dobles

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Lunes 12 Febrero, 2018

La transición energética en el mundo es un proceso de cambio continuo

La transición energética (de energía primaria y secundaria) en el mundo no es algo nuevo, y la evidencia demuestra que es un proceso de cambio continuo de la matriz energética que avanza permanentemente a través del tiempo impulsada por los adelantos tecnológicos.

Las “energías primarias” son las que se obtienen directamente de la naturaleza, tanto las renovables (como la geotérmica, la solar, la hidráulica, la eólica y la biomasa) como las no renovables (como el gas natural, el petróleo y el carbón).

Las “energías secundarias” son aquellas que provienen de las energías primarias y que son generadas a través de los procesos que transforman la energía primaria en energía secundaria para usos o destinos específicos (como la electricidad, la gasolina, el diésel y el búnker).

Una fuente secundaria de energía no es per se barata o cara o limpia o sucia. Es cara cuando se produce con fuentes primarias de alto costo (renovables y no renovables) y es barata cuando se produce con fuentes primarias de bajo costo. Es limpia cuando se produce con fuentes primarias limpias y es sucia cuando se produce con fuentes de energía primarias sucias.

En el caso de la electricidad, por ejemplo, esta puede provenir de cualquiera de las fuentes primarias de energía que permiten la generación eléctrica, tanto renovables primarias (hidroeléctrica, geotérmica, eólica, solar, biomasa, entre otras) como no renovables primarias (nuclear, gas natural, derivados de petróleo, carbón, entre otras).

Existen muchos estudios que analizan con bastante detalle las transiciones energéticas que han ocurrido en el mundo y las que están por ocurrir. Uno de ellos, titulado “La gran transición energética”, detalla varios aspectos claves de estas transiciones, como los siguientes:

  • Las nuevas fuentes de energía surgen “impulsadas por los avances de la civilización”.
     
  • Los continuos adelantos tecnológicos crean “una ruta energética clara e irrevocable hacia adelante” y “revelan cuáles son las fuentes de energía y las tecnologías que serán las ganadoras y las perdedoras más probables”.
     
  •  “Cada fuente de energía es desplazada progresivamente por otra no porque se haya acabado, sino porque los costos para la sociedad, incluidos los costos económicos, ambientales y de seguridad, se hacen tan altos y los riesgos tan grandes que la fuente de energía pierde utilidad para los consumidores y los países”.
     
  • “Durante toda la historia de la civilización, cada fuente de energía nueva que se ha introducido ha sido una fuente superior y más idónea que ha mejorado de manera significativa a la sociedad de muchas formas. Cada fuente de energía nueva inicialmente le ha brindado a la sociedad una gran cantidad de nuevas eficiencias y una explosión de nuevas tecnologías que han llevado a un nuevo crecimiento económico inimaginable previamente, así como a una mejora ambiental y a una mejor calidad de vida en un mundo cada vez más moderno y sofisticado”.


Por estas razones, los países buscan avanzar lo más rápidamente posible en este proceso de cambio continuo porque las transiciones energéticas potencian el desarrollo económico, la competitividad, el empleo, los ingresos fiscales, la prosperidad, el bienestar social y el desarrollo sostenible. Estos cambios se manifiestan en cambios importantes en la matriz energética de los países y del mundo, tanto de energía primaria como secundaria.

El desarrollo energético de un país y su inseparable proceso continuo de transición son intensivos en tiempo (décadas) y en capital, por lo que se requiere de la disponibilidad permanente de enormes sumas de dinero.

Desde siglos atrás, los permanentes adelantos tecnológicos han provocado y siguen provocando grandes cambios en la matriz energética de los países y del mundo y han inducido a través del tiempo el surgimiento de Eras Energéticas (y de etapas dentro de estas eras), las cuales son dominadas por una o unas pocas fuentes primarias de energía.

Estas eras son luego desplazadas progresivamente por otras en una evolución permanente, como se muestra a continuación:

  • La Era de los Sólidos Energéticos le permitió a la humanidad abastecer sus crecientes necesidades de energía durante milenios con combustibles sólidos (principalmente leña, gramíneas, estiércol y carbón). La leña dominó el panorama energético mundial durante siglos hasta el siglo XVIII, cuando surgió el carbón, el cual empezó a dominar el panorama energético mundial en el siglo XIX hasta la primera mitad del siglo XX.
     
  • La Era de los Líquidos Energéticos empezó con varias fuentes de energía líquidas, incluyendo el aceite de ballena (que amenazó con exterminar a las ballenas). Pero su verdadero ascenso se dio con el surgimiento del petróleo a inicios del siglo XX. Este recurso natural se convirtió en la primera fuente de energía del mundo poco antes del inicio la segunda mitad del siglo XX y hasta la fecha. Los biocombustibles, que forman parte de esta Era, tienen una participación muy pequeña en la matriz energética mundial.
     
  • La Era de los Gases Energéticos está surgiendo con fuerza en el siglo XXI e incluye todos los gases que proveen energía, tales como el gas natural, el hidrógeno, la energía eólica, la energía solar (proveniente de la combustión del hidrógeno en el sol) y la fusión nuclear (que utiliza el hidrógeno como combustible en un proceso llamado por muchos como el ‘sol en una caja en la tierra’).


La atmósfera del planeta es un gas y el viento que ocurre dentro de ella es impulsado por los múltiples cambios que se dan en su interior y la energía solar proviene del gas energético (hidrógeno) que se quema en el sol.

Muchas de las fuentes de energía que conocemos hoy en día vinieron de la energía solar, incluyendo la energía acumulada en la leña, la biomasa, los biocombustibles, el carbón, el petróleo y el gas natural.

Las Eras Energéticas que han surgido en el mundo han inducido a su vez nuevas Eras Económicas y de Progreso y Bienestar Social.

Debido a los adelantos tecnológicos, el petróleo (actualmente la primera fuente de energía en el mundo y parte de la Era de los Líquidos Energéticos) y el carbón (actualmente la segunda fuente de energía en el mundo y parte de la Era de los Sólidos Energéticos) han venido reduciendo su participación en la matriz energética global a favor de la Era de los Gases Energéticos.

Dentro de esta nueva Era Energética que está surgiendo, la participación del gas natural como combustible puente (actualmente tercera fuente de energía en el mundo), de la energía solar y de la energía eólica en la matriz energética mundial ha venido aumentando rápidamente.

En el siglo XXI, con el avance de la Era de los Gases, los expertos internacionales estiman que el gas natural va a desplazar al petróleo de su primera posición y al carbón de su segunda posición y que se va a convertir en la principal fuente de energía en el mundo. El petróleo pasará al segundo lugar y luego a otra posición inferior en este proceso continuo de cambio.

En el más largo plazo, y dentro de esta evolución continua y disruptiva de la transición energética en el mundo, el gas natural va a ceder luego la primera posición al hidrógeno y a otras fuentes de energía.

Los países que no avancen en esta transición se irán quedando atrás. Costa Rica sigue teniendo una altísima dependencia energética de las importaciones petroleras con una tasa de crecimiento del consumo petrolero superior al promedio mundial y superior al crecimiento del consumo nacional de energías renovables.

Contrario a lo que están haciendo gran cantidad de países exitosos líderes mundiales del desarrollo sostenible, los dogmas sin estudios técnicos y económicos de la política energética y económica nacional no han permitido introducir el gas natural en el país.

Entre otras cosas, esta situación está conduciendo a un aumento rápido de las importaciones petroleras, los costos relativos de la energía y las emisiones de gases de efecto invernadero y de otros gases nocivos para la salud y el ambiente en general, ya que el gas natural es mucho más barato y limpio que el petróleo.

Consecuentemente, con el rápido crecimiento de las caras importaciones petroleras que estamos teniendo, que representan casi las 2/3 partes del consumo energético nacional, seguimos fuertemente anclados a la Era de los Líquidos Energéticos. No avanzamos hacia la Era de los Gases Energéticos, como sí lo están haciendo muchos países exitosos que están mejorando significativamente sus niveles de prosperidad.

La introducción del gas natural como combustible puente hacia esta nueva Era energética es para sustituir rápidamente, entre otras cosas, las crecientes importaciones petroleras y para generar localmente grandes cantidades de recursos fiscales con energía barata y más limpia que el petróleo. Esto se está haciendo en el mundo sin perjuicio del fortalecimiento del desarrollo de las otras fuentes de energía que también son parte de la Era de los Gases Energéticos.