Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

Enviar
Lunes 15 Septiembre, 2008

La tormenta asiática

Claudia Barrionuevo

El país no parece estar en calma. Inundaciones, vientos huracanados, granizo, lluvias torrenciales y las terribles consecuencias de estos fenómenos naturales no nos permiten dormir en paz. Las tormentas tropicales se suceden en la zona del Caribe causando estragos.
En Costa Rica, más allá del desastre climático, una tormenta se ha desatado de forma inclemente. Viene desde Asia y parece no querer dejar títere con cabeza. Más de una marioneta ha sido ya decapitada y aún se desconocen las próximas consecuencias.
El gobierno está en el ojo de esta tormenta y sus múltiples actuantes no parecen gozar de un sueño pacífico por más que su líder ostente un Premio Nobel en el campo de la conciliación.
Divorciarse de Taiwán para casarse con China ha sido un proceso traumático. La nueva esposa exige guardar secretos, no permite ciertos invitados, quiere imponer sus reglas. La ex esposa despechada denuncia malos tratos.
Mientras tanto quienes atienden la casa hacen malabarismos para manejar todas las situaciones que ha provocado el nuevo matrimonio.
El Ministro de Hacienda corre a aclarar los secretos que el gobierno de China impuso. El Embajador de Costa Rica en ese país es cuestionado porque es miembro fundador del banco que custodia los bonos de la deuda vendidos a la potencia asiática. La presidenta en ejercicio promete transparencia de ahora en adelante. El director del BCIE para Costa Rica ha tenido que explicar ante la Asamblea Legislativa el uso de los fondos donados por Taiwán y la gestión de visas para los funcionarios de una compañía telefónica china.
Bien es sabido que la mayoría de los sucesos políticos y económicos recientemente descubiertos no tienen nada de novedosos. Guardar secretos, hacer negocios personales por medio del gobierno, pagar consultorías con fondos que tienen otros fines, hacer licitaciones que beneficien a una compañía en particular son procedimientos que datan de décadas y han sido acallados por el mismo medio de comunicación que ahora los denuncia indignado. Algunos de estos hechos son muy graves, otros no tanto.
Dos hechos quedan en evidencia en medio de esta tormenta. Primero, que todos los hechos denunciados y expuestos públicamente demuestran la forma de hacer política no solo en nuestro país, sino también en la mayoría de los países del orbe. Segundo, que el gran pleito entre el medio de comunicación y el gobierno de los Arias tiene raíces profundas que los simples ciudadanos estamos lejos de conocer.
Mientras tanto don Oscar recorre el Viejo Continente y como siempre nos regala desde el exterior sus mejores sonrisas. Parece un chiquito en Disney World. Eso es lo que le gusta. Lo que siempre le gustó. Ser recibido como un importante estadista, Premio Nobel de la Paz, progresista y antiimperialista. En los foros mundiales de Europa condena a Estados Unidos y alaba a Hugo Chávez.
Y uno aquí, desde la aldea, se sorprende. El Presidente venezolano no parecía contar con su simpatía, en cambio el gobierno del Norte sí. Prueba de esto último es el célebre TLC y sus concesiones.
¿Esquizofrenia? No sé. Tal vez simplemente don Oscar no sabe qué hacer en medio de tanta tormenta y envidia los goces de Europa.

[email protected]