Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 5 Agosto, 2009


La tolerancia florece en Costa Rica


Es refrescante notar que Costa Rica hasta la fecha ha logrado escaparse de la ola de intolerancia religiosa que ha causado tanta desgracia en otras partes del mundo en este mismo siglo. No obstante el hecho de que la mayoría de la población sigue siendo católica (religión oficial de la nación), florecen en el país otras confesiones incluyendo la evangélica y la judía.
Con respecto a este último grupo, es interesante el artículo publicado en la revista HAYOM “Antisemitismo en Costa Rica” que reporta los resultados de un estudio de opinión pública realizado por Jacobo Schifter y Olda Acuña. Reportan que la gran mayoría no percibe que ninguna religión les “moleste.” Entre el grupo pequeño que manifiesta algún nivel de fastidio, algunos mencionan grupos que acostumbran tocar puertas y hacer proselitismo con intensidad variada en los barrios donde viven. El disgusto no es con lo que creen estos proselitistas, sino con su insistencia en la puerta de sus casas, especialmente los fines de semana.
Preguntaron los investigadores sobre la percepción que pudieran tener los entrevistados de las instituciones judías que existen en el país y si su presencia les causaba incomodidad o problemas; la gran mayoría manifiesta que no. Cuando se pregunta si hay algún grupo de la sociedad que les incita desconfianza, citan nacionalidades que a través de la inmigración reciente están fuertemente representadas en el país, pero no mencionan religiones.
Es una investigación muy interesante y valdría la pena indagar más sobre las causas de esta conformidad con lo diferente en este pequeño país centroamericano. Sería fácil señalar al nivel educativo nacional como el factor que incita a este nivel de tolerancia a los credos distintos al oficial, pero la verdad es que en varias naciones con indicadores educacionales muy superiores los prejuicios y el odio florecen. Tampoco se puede señalar una falta de fervor entre los que siguen a la religión mayoritaria, aunque curiosamente hay que señalar que en el caso nacional tiende a ser más incluyente que excluyente. Para citar un ejemplo, cuando unos norteamericanos de fe protestante se salvaron de un naufragio por las costas de Golfito, estos hicieron una visita al templo de la Virgen en Cartago para expresar su agradecimiento. A nadie se le ocurrió preguntar por qué llegaban personas de otra religión en un peregrinaje a un santuario católico.
La tolerancia en Costa Rica parece ser más costumbrista —una de las razones por las que ha logrado progresar es porque alberga un clima que acepta con cierta admiración todo lo nuevo y diferente. Empresarios de religiones no católicas han llegado al país para implementar sus sueños por lo menos desde el siglo XIX; ferrocarriles, librerías, tiendas de ropa y de artículos del hogar, siembras de café —la lista es extensa— fueron fundados por personas que no comulgaban con la fe basada en Roma.
Son importantes las investigaciones en lo que es el tema de la tolerancia de diferencias entre los seres humanos, la fe religiosa siendo solo una de las mismas. Este primer intento de medir métricamente la existencia o no del antisemitismo en el país es por ende un paso importante.

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